viernes, 21 de octubre de 2011

Sic transit gloria mundi

Por lo visto, el primer trasplante de corazón que realizó el famoso Dr. Barnard en el año 1967 se realizó sobre un paciente judío, un tal Washkansky. Una mujer mestiza, anónima, donó su corazón, sin saberlo, del mismo modo que sangre alemana, probablemente de algunos criminales nazis (¿por qué no?) que huyeron a un país amigo y racista como la Sudáfrica de aquella época, permitió que este Washkansky sobreviviera y disfrutara de doce día maravillosos. Murió de pulmonía porque los fármacos administrados para evitar el rechazo le dejaron machacado el sistema inmunológico.

Como diría Berlusconi. "Sic transit gloria mundi"

Soy libre...

Forges.
Cierto, todo ello configura la libertad que nos es concedida y al mismo tiempo las renuncias a la libertad que hemos ido otorgando al sistema. Nos hemos alejado del núcleo del ser humano para convertirnos en una pavorosa sombra de la impotencia humana.