martes, 27 de noviembre de 2012

Otoño trágico ¿por qué no?


Ya sabemos, por que lo dijo el poeta, que el otoño es mágico, pero no es ninguna obligación, por que todos no somos poetas ni cantautores, tambien hay soplagaitas. Puede ser también, por qué no, trágico, porque sin dejar el tono poético, la naturaleza se apaga, languidece, muere sibólicamente para luego renacer.
Entonces nos acordamos de Vivaldi y sus cuatro estaciones, que son como cuatro emociones musicales básicas, eso si, consecutivas. De pequeño, el otoño era mi predilecta, luego adolesciente la primavera, para terminar quedándome con el invierno. El verano, lo pasaba, no me ha llegado el punto. La luz ahora se apaga, mengua, y la noche se apodera sobre el día, y en invierno, aunque haga más frío, el día empieza a desquitarase, desde su parvedad decembrina hasta su paroxismo sanjuanero.

La magia, todo el mundo sabe, es un hechizo o encanto que esconde resultados contrarios a las leyes naturales. No nos gustan las cosas como son, o nos gustan mucho o las repudiamos. En realidad, no hace falta magia ante los efectos naturales del otoño que brillan por sí mismos, precisamente por su luz decadente. Son sus colores hondamente conmovedores y, por tanto, trágicos. A mí, así me lo parece
Yo me aprendí los trágicos griegos de carrerilla, con una fácil regla nemotécnica: ¡Euripides, no te Sofocles, que te Esquilo! (se lo recomiendo a cualquiera, no se te olvidan) Y ahora me toca vivir la tragedia griega, que va a completar todas las estaciones del año, sin respetar nada.
Ver para creer. Vean, si no, cómo se ríe el pastor: se ve que vino por aquí.