En esta zona hubo bastante fruta, las castañas fueron el sustento de la economía local y de la alimentación, tanto humana como animal, antes de la llegada de la americana patata, el primer signo de la colonización inversa. Sin ir más lejos, el nombre de
Sequeros hace referencia a la labor de secado de esta fruta.
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| Calbote |
Al llegar al final de los huertos, donde empieza el monte fragoso, no queda más que ascender un repecho por una vereda pedregosa abierta entre pinos de repoblación primero y luego jaras, las cuales se irán aclarando a medida que se asciende. Este tramo exige apretar los machos, pero no mucho. Si se coge con tiento la vereda le llevará arriba en un "pis-pas". Véan la imagen siguiente.
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| Vista de Arroyomuerto, desde la pista quilameña |
Felizmente estamos en la pista que viene desde
La Palla de
Garcibuey, aquí se contempla el pueblo mirando al S, el tajo del río
Francia y
La Orconera en el otro extremo de la Sierra de Francia (comarca).
El padre agustino César Morán nos relataba en su viaje en burro por estos y otros lares que el itinerario que la pista trae corresponde a una vieja calzada secundaria que vendría desde
Béjar hasta
Ciudad Rodrigo. Esta sierra que supone el primer frente orográfico está toda ella festoneada por picachos, unos cuarcíticos y otros pizarrosos como uñas del diablo salientes. La pista pasa por el conocido
canchal del abanico, visible desde
Villanueva del Conde y llega hasta el comedero de buitres donde los agentes del "miedo-ambiente" se encargan de echar animales muertos, magro bocado para los carroñeros. De esta guisa dejaron al pobre caballo errado/herrado (véanlo):
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| Inés ya no pudo con el pellejo |
Sin dejar los altos se llega hasta el
Codorro y las
Quilamas. Por pista, atrás
Codorro y a nuestra izquierda, se podría ir bajando plácidamente hasta el pueblo de
Cilleros, que se ve al N, y a
La Bastida, no lejos de éste (y que no se ve) patria que es del decano tamborilero Ismael, el lutier de mi primera gaita, fechada en 1981. Ambos pueblos con sus valles son las cabeceras de los ríos
Huebra y
Yeltes, afluentes del
Tormes, que cruzan todo el
Campo Charro, al fondo, mirando a poniente. Bien puede decirse que son las fuentes de
La Charrería
Seguimos andando por la planicie pelada, puente hidrgráfico entre el Duero y el Tajo. Es la llamada
media fanega "deleitoso y apacible campo, puesto allí para alivio de caminantes" en palabras del Padre Morán, y llegamos hasta
Las Corchas, otro viejo asentamiento humano, anterior a las poblaciones que hoy conocemos. Allí se halla un pequeño refugio forestal (cerrado) y una fuente abrevadero por debajo de él. Aún más abajo recuerdo mi sorpresa cuando siguiendo las fuentes que van al
Quilamas descubrí un arcano tejo
taxus baccata, refugiado en un recoveco del arroyo. Fue en mis primeras andanzas quilameñas con el Tío Kolás, pastor entonces, hace uno de 28 o 29 años, cuando ya me fugaba de las clases de la universidad... Aquí vivieron quilameños hasta el siglo XIX, pequeñas poblaciones familiares asentadas de forma dispersa por toda esta zona quebrada comprendida entre el pico
Cervero y el
Codorro por el N y
Valero y
Garcibuey por el S. En la misma Palla, abajo, vivió gente hasta los años 50 del pasado siglo. Entonces no podían dejar al ganado sólo y se enfrentaban cotidianamente al lobo, cohabitaban con el ganado y cultivaban como podían alguna berza y alguna patata.
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| Al fondo el arroyo Quilama, que te lleva hasta Valero |
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Dícese de persona o senda asaz enrevesada:
...Más tuerto que el camino de Valero...
así como el camino vericueto que conduce a este "pozo", el pueblo más jurdano de la Sierra de Francia, pastores de abejas.
Las Quilamas, un vergel de bosque mediterráneo, no menos preciado y aunque si, por suerte, más desconocido que
Las Batuecas (una opinión personal) está configurado por dos estrechos valles,
Quilamas y
La Palla, atrapados estos en medio por la mole pelada y alomada que es es el
Castillo Viejo, justamente en el centro de
las Quilamas. Ambos valles se juntan poco antes de avenar al Alagón, en
el piélago: un buen sitio de baño en la carretera que va de los puentes del Álagón al referido pueblo. Allí se celebran las primeras fiestas del año,
San Valerio, el 28 de enero, con corrida picada (creo) Un año, en los 80, creo que el 86, la corrida se celebró entre copos de nieve, nada de sol y sombra.
Vean la siguiente imagen. Entre la cumbre y el fondo del valle, a nuestros pies mirando al S, puede haber 900 m. de desnivel, es un desnivel considerable pues hablamos de pocos kms. en línea. Es la fosa del
Alagón donde afluyen, por orden de llegada los siguientes tributarios:
Quilamas, Sangusín, Francia y
Cuerpo de Hombre.
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| Fosa del Alagón, en medio el pico de Las Palomas |
El
Castillo Viejo es un lugar eminente, donde hubo una fortificación en la época visigótica, último bastión de la resistencia en el "extremo Duero" frente a los árabes conquistadores. Numerosas leyendas se ciernen sobre él y vestigios de lo que fuera su muralla son apreciables pues aún se conservan rudimentarios muros caídos a una altitud considerable que no tienen más justificación que la defensiva. Las piedras nobles de granito de este cíngulo fortificado fueron extraídas de la muralla, a donde también fueron en su día traídas, y como cómoda cantera quedaron para mejor edificación de los pueblos aledaños: sin duda, en
Cilleros y La Bastida. Desde estos pueblos es desde donde más fácil se accede al Castillo Viejo. De hecho, me fue referido que bien entrado el siglo XX (años 80) llegaban todavía hasta aquí carros tirados por bueyes.
Lo que no es leyenda, pues está datado por el agustino cuando anduvo por aquí (20 de julio de 1937) -y no lo vamos a dudar, tratándose de un ministro de la iglesia en plena cruzada nacional- es el eco de otro cerco que en ese momento se cernía, el del Madrid rojo por las fuerzas nacionales:
Cuando se detiene el movimiento y la palabra, cuando reina el silencio
y se presta el oído atento al pío universal de las cosas,
se oyen claros y distintos los cañonazos de la batalla de Brunete
¡¡Qué jodío el cura, qué oído más fino a más de 200 Kms. de distancia!! Si se pone a ello es capaz de confesar a gritos a los que entonces estaban en el frente, y ya de paso administrar la comunión, con la ayuda de los buitres buscando la carroña. Algo fascista me parece que era.
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| Potente porte del quilameño medio (el del botijo) junto a su familia |
El lugar cuenta, que yo conozca, con tres fuentes veneras: la primera, la más famosa, intramuros, que mira al N, entre espinos, escobas y pradera, cerca de unos robles centenarios que son reliquias supevivientes del intenso pastoreo habido; otra, muy cerca del muro en la parte E (ver imagen anterior), que mira a San Miguel de Valero; y, la tercera, pequeñita, llamada del castro. Siguiendo el círculo pétreo se accede a lo que se llama "
la puerta del sol", lógicamente la puerta S de la fortificación, claramente apreciable por la discontinuidad existente en la línea del muro. Aún queda algún sillarejo derrumbado; la mayoría, ya digo, fueron transportados y reaprovechados en los pueblos.
Así es la historia, como un cuento de calabazas y algún gigante extraviado, pero también contamos con la cenicienta, "la reina de las Quilamas" presa en la cueva de Los Ganchos, asomada a tierras de La Calería. Más esta es otra historia, que ya dejaremos para otra ocasión.