miércoles, 1 de junio de 2016

El molino de Rignac no deja de moler

Antonio Montiel Quiñones. Navalsaz, 2015
Extraños recovecos
el corazón aguarda
y cuando digo aguarda
es que espera, y no espera.

Esperas que son resistencias,
nada grave porque nada es grave,
dolores soterrados por no reconocer
la sólida, la inmediata pérdida.

Pérdida que es verdadera
y cuando digo verdadera
es que es real, y no es real,
acaso creo, definitiva.

Definición de una visión concreta,
una esperanza artera
que aspira al mágico encuentro,
que no se ha de producir.

Ese encuentro donde la fuerza
se unce con la palabra,
donde esa palabra pierde dulzura,
si es que algún día la tuvo.
(pero hoy tienes valor de reconocer)

Sin embargo, hoy te recuerdo Amanda
y no quiero pronunciar tu nombre,
mis recuerdos se agrían con tu nombre,
porque era muy dulce a mis oídos.

Tan dulce nombre que me topo de bruces
con tu sincero desprecio y con fervor saludo. 
Lo saludo y me sabe a miel,
porque te has ido de forma tenue

Lo saludo y me sabe a hiel
porque no dejaste piedra alguna
 que pudiera recoger por espinoso camino.
Y digo, por fin, que quiere decir
que no es preciso fingir.

El molino de Rignac*, Aveyron. 11 Octubre 2015
*En realidad no era un molino. Dos días antes había pasado por aquí, pero el maíz impedía ver el palomar. Al principio pensé que era un molino que había perdido las aspas. Nunca tuvo aspas: las palomas hacían moler el molino.
Y no estamos en la Mancha

martes, 31 de mayo de 2016

El sibarita. G y G

José María Gabriel y Galá. Frades de la Sierra. 6 enero 2016

El sibarita

¡A mi n'ámas me gusta
que dali gustu al cuerpo!

Si yo fuera bien rico,
jacía n'amas que eso:
jechami güenas siestas
embajo de los fresnos,
jartalmi de gaspachos
con güevos y poleo,
cascalmi güenos fritis
con bolas y pimientos,
mercal un güen caballo,
tenel un jornalero
que to me lo jiciera
pa estalmi yo bien quieto,
andal bien jateo,
jechal cá instanti medio,
fumal de nuevi perras
y andalmi de paseo
lo mesmo que los curas,
lo mesmo que los médicos...

Si yo fuera bien rico,
jacía n'ámas eso,
¡que a mí n'ámas me gusta
que dali gustu al cuerpo!

José María Gabriel y Galán


lunes, 30 de mayo de 2016

Eto vsyo (Это всё) Esto es todo


 ... esto es todo lo que queda tras de mí,
esto es todo lo que tomo conmigo...

 Это всё

Побледневшие листья окна
Зарастают прозрачной водой.
У воды нет ни смерти, ни дна.
Я прощаюсь с тобой.

Горсть тепла после долгой зимы
Донесем. Пять минут до утра
Доживем. Наше море вины
Поглощает время-дыра.

Это все, что останется после меня,
Это все, что возьму я с собой.

С нами память сидит у стола,
А в руке ее пламя свечи.
Ты такою хорошей была.
Посмотри на меня, не молчи.

Крики чайки на белой стене
Окольцованной черной луной.
Нарисуй что-нибудь на окне
И шепни на прощанье рекой.

Это все, что останется после меня,
Это все, что возьму я с собой.

Две мечты да печали стакан
Мы, воскреснув, допили до дна.
Я не знаю, зачем тебе дан.
Правит мною дорога-луна.

Ты не плачь, если можешь, прости.
Жизнь - не сахар, а смерть нам - не чай.
Мне свою дорогу нести.
До свидания, друг, и прощай.

Это все, что останется после меня,
Это все, что возьму я с собой.
Это всё...

lunes, 23 de mayo de 2016

Somos



Somos ruido del tiempo
 que juntos pasamos.
Ecos esparcidos
como retales sordos
entre rincones azules
 
Somos reflejos de un amor viejo
que brotó sin nombre
en noches luminosas,
como piedras fundidas
entre arroyos y zumbidos.

Somos aventura viajera
y no acabamos de partir,
animales heridos
que luchan en silencio
contra toda esperanza.


miércoles, 11 de mayo de 2016

Ser críticos

Con Reyes, Severino y Aladino. Salamanca 24 de abril de 2016
El acriticismo militante es nefasto, no ya para la izquierda, sino para el propio pensamiento político. Supongo que esto procede de alguna lectura temprana.
Y ahora echo mano de Isaiah Berlin, el pensador que nos apuntaba:
El paternalismo puede crear las condiciones de la libertad, pero niega la libertad misma.
Pensaba en el Estado. Si dejamos todo en manos de un padre provisor y protector, este conseguirá un hijo malcriado, feliz y eternamente inocente, pero no conseguirá convertir a su hijo en un ser verdaderamente libre. Igualmente, decía el referido I. B. en otro párrafo:
La libertad, para que no quede en retórica hueca, exige la ausencia de la intimidación o de la dominación del poder.
Ser libre no es nada, pero hacerse libre supone el mismo cielo.
Otros, muchos no se complican la vida, dicen:
Dame pan, y llámame tonto.

El actual acriticismo se manifiesta con claridad en la complacencia indisimulada con la que la sociedad de las mayorías mira la situación abiertamente injusta que el mundo vive y que ya todos conocemos. No relataré los últimos episodios. En los ámbitos donde mejor podemos intervenir o hacer llegar nuestra voz la situación no puede sustraerse a este hecho y se perciben las renuncias porque, aunque no nos falta de nada, somos más esclavos que nunca. 

Reduciendo el foco, llegamos mismamente a nuestros hogares, a nuestro trabajo o desempleo, a nuestra actitud como consumidores y ciudadanos, a nuestra responsabilidad como padres (los que lo fueren), a nuestras deudas contraídas con los bancos, etc. etc. El trabajo es más precario que antes, consumimos mierda en el plato y en el parlamento, abandonamos la responsabilidad para con nuestros hijos, los bancos nos aprietan con gran regocijo, la especulación con los capitales deja a los ahorradores en cueros.

La soberanía popular en los llamados "Estados del bienestar" (¿creen Vds. que todavía podemos presumir de ello?) delega todos estos y más importantes asuntos en instancias que corrientemente se nos escapan, pero se entiende que confiamos en ellas porque existe un contrato cabal con el individuo. El individuo no entrega su soberanía, la delega; no reniega ni se desentiende de los intereses públicos (que se invocan en su nombre), sino que cree que el Estado puede garantizar estos intereses y sus derechos mejor que nadie, en bien de mitigar las fuerzas insaciables del mercado. Y esto a cambio, claro está, de unas obligaciones y unas normas que tenemos que cumplir.

Hay por tanto una división de poderes, una representación política elegida por sufragio universal, una seguridad jurídica y ciudadana, defensa… educación, salud y demás servicios públicos que nos sirven para andar por casa, nunca mejor dicho, con el pijama puesto. Creemos que es un buen trato si todos lo cumplimos, si los servidores del Estado no se olvidan que actúan en nuestro nombre, si los de arriba no se olvidan de la palabra mágica: SERVICIO PÚBLICO.

Pero en lo sustancial, el mundo globalizado no deja mucho margen de maniobra. Ni los dirigentes políticos ni los propios individuos pueden con las nuevas “leyes” de la globalización, que no estaban en el contrato, porque realmente es al contrario, nos hemos plegado sin habernos enterado y los dirigentes, aunque hablen de soberanía nacional, se ven entregados a esa lógica, que les supera y a la que acaban sirviendo como meros figurantes. Los políticos pintan muy poco, no nos engañemos.

Todo parece atado y bien atado, la política, concebida como servicio es ya arqueología de la modernidad. Todo lo que valía se va desvaneciendo, se privatiza, se mercantiliza obscenamente, a la manera menos liberal que es la “neoliberal”. Se permite que la lógica del mercado y de los bancos, con instinto poco filantrópico y nada bondadoso, pueda solucionar por si sola las necesidades del hombre y del planeta. Los del G8 confirman que son unos títeres que dejaron de representar a quienes los eligieron y el ciudadano, al menos en las sociedades avanzadas, se ve reducido a una condición servil y apática, convertido en mero consumidor de bienes y males. En las menos avanzadas luchan por la supervivencia, cuando no huyen de las guerras o de la miseria.

En lo que respecta al resurgir de las conciencias, nos gustaría intervenir mucho más, porque la globalización nos afecta muchísimo, a las personas, a la salud, a la vida, al planeta en suma. Por ejemplo, nos gustaría intervenir en la política que ejercen los EE.UU. pero no podemos intervenir en las próximas elecciones presidenciales norteamericanas, ya que son sus ciudadanos los que pueden y deben hacerlo. En Europa, esa idea pancontinental, un brindis al sol.
Si el mundo entero pudiera votar en aquellas elecciones, cambiaría sin duda el gobierno del que más manda en el mundo, a juzgar por todo el daño que hacen y la enemistad que recogen all over the world1. Se evidenciaba en esa magnífica película “Una tierra de promisión” de Win Wenders, después del 11-S, cuando el americano medio preguntaba por qué se le odia tanto en el mundo.
Si el mundo entero, al que afecta tanto lo que dicho gobierno hace o deja de hacer, pudiera intervenir, elegiría a Groucho Marx (antes que a Karlos…) como presidente y a Harpo como vicepresidente: el poder judío estaría salvaguardado, ganaríamos mucho en el aspecto cómico, pero al menos no sería tan patético como con Bush Jr.

Si el mundo entero pudiera intervenir, lo haría sin duda con una sola voz en esa revisión de Kioto que se fragua en Bali y no dejaría que los poderosos siguieran jugando con la supervivencia del planeta… La miopía que nos ofrecen el G8 y los gigantes que llaman a la puerta del desarrollo capitalista (China, India, Indonesia…) es igualmente patética, pero todos somos en mayor o menor medida responsables, por acción o por omisión.

Recuerdo, de los tiempos de la fe, que había también pecados por omisión, estos son los que provienen por el dejar hacer, por permitir o por no obligar a que hagan lo que queremos a aquellos que nos representan, o sea, por el acriticismo, por la complacencia. Y no digo que la alternativa sea la lucha armada revolucionaria, felizmente conducida al fracaso por imperativo histórico. Pero, ¿por qué pasamos tanto? ¿Por comodidad? ¿Por qué estamos enfrascados en el trajín diario de nuestras existencias egoístas? 
 
No podemos dejar las cosas importantes en manos de esta versión cutre de la clase política, que en el mejor de los casos, en nuestro sistema de libertades políticas, tienden compulsivamente a confundir al ciudadano con el votante y a este con el consumidor. No somos peces del caladero electoral que una vez obtenido lo que quieren, eso que para ellos es un cheque de gobierno, se largan a la estratosfera. Como decía aquél en otro contexto y perdónenme por la comparación: 
Prometer hasta haber metido, una vez metido, nada de lo prometido
Tras todo este statu quo al que llamamos “sistema” vive agazapada toda una clase política dirigente, cada vez más alejada de la realidad y más convenida con sus culos en las poltronas. La realidad son todos los problemas que vive la inmensa mayoría de la gente y la clase dirigente nos demuestra cada día que viven en otro mundo, a juzgar por lo que dicen y hacen. Sólo se mueven realmente cuando despierta algo en la sociedad adormilada, lo que significa que algo está fuera del guión y entonces corren raudos en dos sentidos diferentes pero con idéntico resultado: 1) reprimirlo 2) fagocitarlo 3) anularlo. No nos equivoquemos ahora con los espejismos: el poder nunca regala nada.
Usurpan la verdadera democracia, la raptan, y hacen al cabo de ella un uso patrimonial, como los señoritos en su fincas. Esto lo hacen todos los que tienen vocación de poder en cuanto les llega su irresistible fragancia, ya no les gusta el polvo de la viruta, dejan de pasarse por el mercado, no van al ágora (¿qué ágora?) en favor de una corte de aduladores o un ejército bien pagado y aleccionado.

En este sentido todos operan del mismo modo, partidos llamados de izquierda instalados como lapas en el poder, operan del modo en que tradicionalmente lo hace la derecha, que en este país, como se sabe, hicieron del poder su feudo natural. ¡Qué extraños se sienten cuando están fuera!
La base social para mantener esta feria tiene que ser bien ancha y ramificada, constituida por estómagos agradecidos que no osarán nunca cuestionar tal o cuál política, por inadecuada e injusta que esta sea, pues de esta base sólo se pide su adhesión inquebrantable a la política dictada y al líder.

Sin ser crítico no se puede ir a ningún lado, algo en el estanque se pudre y se reproduce lo peor.

Ser de izquierdas no significa estar en contra o competir con la derecha (esto es algo incidental) ni significa estar a favor de lo que se llama el progreso social (esto también lo reivindica la derecha). Ser de izquierdas, definitivamente, representa no ser complaciente con el poder, sea quien sea quien lo ejerce. Y de este modo siempre hay causas por las que luchar, motivos de injusticia, de pobreza, de solidaridad, de amor (sí, amor!) por los que merece la pena rebelarse. Como a el Quijote, ¡¡quién lo diría!! ser de izquierdas no hace mejor a las personas, pero las coloca en un buen camino: 
¡¡Y bien seguro de que te darán en los dos lienzos de la cara!!
Esta actitud representa en si misma un acto de resistencia, que no obedece a directrices, sino a conciencias individuales. Lo que hay que hacer es unirlas, esas conciencias libres. Viva el pensamiento libertario!

 
Hervás 16 de diciembre de 2007
1 A lo largo y ancho del mundo

PS: Ironía. No conocía entonces a los que aparecen en la foto, tan solo al que trabajaba en el banco, que me abrió mi primera cuenta bancaria y hoy, modestamente, se enfrenta a ellos.

Armenian soul

viernes, 29 de abril de 2016

Mineros de la dehesa caparense

La familia Roncero, hermanos carboneros y también corcheros. Protagonistas de estos oficios tradicionales de la dehesa. Junto con los pastores trashumantes van recorriendo cañadas y dehesas entre la Alta Extremadura y el Alto Alagón.


Cojos, cojines y cajones


Quitando hierro al asunto me acerco a Robliza de Cojos, en el centro del Campo Charro, donde al parecer existió una alta concentración de tullidos.
Allí me encuentro con este sabroso trabalenguas:

Un cojo vendía cojines y otro rifaba cajones. Y al cojo de los cojines le tocaron los cajones







Y el cojo de los cojines hizo necesidad virtud logrando incluir su bizarra creación en la nueva colección de Agata Ruiz de la Prada para complementos de hogar.
(obsérvese la pamela, las gafas de sol en el entorno del jardín)

viernes, 22 de abril de 2016

Escombros de una vida

En realidad Padre 5, desde Padre 4
Escombrera afectuosa. Morille 10/04/2016
Escombros de una vida

Aparecen
escombros de una vida
en el descampado matinal,
evidente fruto del desatino
y la vorágine del tiempo

Insolentes
manos, que fueron tendidas,
se amustian como puños.
Esparcidos juguetes rotos,
electrodomésticos fallidos,
sonrisas tristes
airadas por la luz invernal

Desobedientes
las palabras ajadas
no quieren venir
a la puerta sellada de mi boca.
Tampoco pierden el miedo 
por expresar sentimientos
ante un silencio impuesto,
tan claro e inefable.

Por contra,
hace un frío firme y constante,
que me hiela de forma indistinta
el tuétano y el vacío dejado
por tu ausencia.
(Que hoy parece tenue
en esta escombrera)



lunes, 18 de abril de 2016

buitras




Me asusto de aquellas personas que hacen de sus personales convicciones una intocable categoría que elevan al cénit de la superioridad moral; que no permiten que aquéllas sean expuestas, como sucede con el resto de categorías o convicciones que no profesan, al embate y la sana erosión de críticas o sarcasmos ajenos.
Oh, dios, líbranos de esa maldita infalibilidad, tanto como de las vacas sagradas y las varas de medir; que no nos ciegue nuestra fe y a cambio nos sea provista la mejor capacidad para poder burlarnos de nosotros mismos y no creamos que somos mejor que el resto por el superior valor de nuestras queridas ideas.