domingo, 31 de enero de 2016

De cuando estuve loco...


De cuando estuve loco aún conservo
el carné de majara en la cartera,
un plano detallado del infierno,
un cielo de pirañas y goteras,
un prontuario en la comisaria,
un frasco con pastillas de colores,
la carta con la que te despedías,
remedios varios contra el mal de amores.

Ahora voy rumbo al sur a sentar plaza 
desdeñando otros puntos cardinales 
y el sol encarcelado en la terraza. 
Voy rumbo al sur buscando tus besos espirales.

Atrás dejo kilómetros de afueras, 
aire por respirar, luces en rojo. 
Hacia donde señalan tus pezones 
voy a toda pastilla dando gas a la moto.


De cuando estuve loco aún conservo 
un par de gramos de delirio en rama, 
por si atacan con su razón los cuerdos 
y un viento fuerza seis de tramontana; 

el vicio de escribir por las paredes 
pareados de amor, y la manía 
de buscarte entre todas las mujeres 
que en horas bajas me hacen compañía. 

Cuando rozo tus pétalos, nenúfar 
que sobrevive en aguas estancadas 
saltan chispas, los cables se me cruzan, 
se me sube el mercurio y me salta la alarma. 

Mono de ti que me obliga a llevarte 
en sobres rojos, liofilizada, 
para tomarte cuando me apeteces 
a sorbos cortos donde duele la madrugada. 

Te escribo desde un área de servicio 
donde sólo me ofrecen gasolina. 
Puedes llamarme a cobro revertido 
desde la caracola de la esquina.
                                  
Un tal JMS

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