miércoles, 22 de agosto de 2018

Así no podemos seguir XII. La identidad de la piedra


La Bastida 19/08/18 (San Francisco de Asís)


En el estío vacacional se suceden en los pueblos infinitos de la "Celtiberia" (como decía el irónico cronista Carandell) los campeonatos de calva, ese juego prehistórico mantenido hasta nuestros días, igual que los verracos anclados en la encrucijada de los océanos de la trashumancia. 

Veo a sus jugadores orgullosos, casi todos hoy septuagenarios y migrados tiempo ha a tierras del norte, vestidos con sus vettones harapos durante el sesteo de los ganados, ellos tan belicosos en el combate de la piedra contra la madera.

Ahí va Generoso, 45 años en Arrasate, entrgándolo todo...
Campeonato de Calva 19/08/18


Uno todavía va de feria en feria por la profunda Iberia con romances cantados pensando que se resucita algo, pero no es más que la crónica de un funeral eterno e irremediable.

Uno advierte que gran parte de las heridas dejadas por la severa -casi total y forzada- emigración era el dibujo trazado por la modernidad, el signo de los tiempos...

No ensalzaré el valor de las identidades de la piedra granítica, repartida de forma tan generosa en la geografía carpetovetónica, sí el de la tierra maltratada, secularmente maltratada desde que perdió el bien común.

Detrás de la cara de ese emigrante huído, a veces triunfante en su diáspora industrial, veo el alma de un campesino miserable que dejó de ser siervo para convertirse en proletario (sin conciencia de serlo)

2 comentarios:

  1. La calva. Buen deporte. En casa tengo un morillo. Tú ganas por circunferencia. Además en la foto se te ve conectado... Abrazos. Aprobé y estoy en listas... Viva el esperanto

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  2. Es que claro, con el morrillo, se aprueban las oposiciones

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