lunes, 10 de octubre de 2011

“UNAS RELACIONES FEMENINO-MASCULINO PERFECTAS”

Conferencia a cargo de Teresa Forcades i Vila



Médico, teóloga y monja benedictina. Comprometida activamente  
en la defensa de los derechos de las mujeres.

La observación del comportamiento de las personas y la articulación explícita  
de sus códigos morales parece confirmar la existencia de lo que podríamos  
llamar “valores de género”, esto es, “valores éticos” que una persona vive o  
tiene más facilidad de vivir en función de que sea mujer o varón. Parece, por  
ejemplo, que las mujeres en general tienen más facilidad que los varones  
para buscar consenso en la toma de decisiones ya que tienen en cuenta los  
sentimientos y las necesidades concretas de las personas en el momento de  
evaluar una situación y también por ser flexibles en la aplicación de las normas  
cuando es necesario; por lo que hace a los varones parece, en cambio, que  
en general tienen más facilidad que las mujeres para asumir en solitario una  
decisión difícil, al tener en cuenta los aspectos objetivos implicados en una  
situación y al ser rigurosos en la aplicación de las normas si es necesario.

Algunos de estos factores podrían explicar que el año 2001 el 60% de las  
mujeres de Barcelona dedicasen más de 15 horas semanales a las tareas  
domésticas (entre las que hay que incluir el cuidado de los padres ancianos  
de su pareja masculina y a veces incluso el de los padres de una pareja  
masculina anterior), mientras que el 60% de los varones dedicó menos de  
7 horas semanales a estas tareas. Más de la mitad de estas mujeres  
trabajaban simultáneamente fuera del hogar en una tarea remunerada.  
Así pues, para poder evaluar el asunto en toda su complejidad, hay que  
tener en cuenta también que el saber popular se ha percatado, hace ya  
mucho tiempo, de que la supuesta entrega que caracteriza a la feminidad  
acaba “pasando factura” en el momento más inoportuno y que la supuesta  
libertad que caracteriza la masculinidad se hunde si no tiene a la mujer  
en casa “dándole soporte moral y material”.
Leah Chodorow
Si aceptamos -con Chodorow- que el proceso de individualización infantil que  
nos despierta por primera vez el “sentido del yo” (autoconsciencia) se produce  
en el caso de la niña por continuidad con la identidad materna y en el caso del  
niño por discontinuidad con la identidad materna, y si aceptamos además  
-con Lacan- que la persona está llamada a subjetivarse en la vida adulta  
atravesando una y otra vez las fantasías identitarias propias de la infancia,  
tendremos, en mi opinión, el marco necesario para examinar de forma crítica y  
fecunda las aparentes contradicciones asociadas al tema de los valores de género.


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