viernes, 12 de enero de 2018

El viaje y el ventero

mañana boreal
 El viaje y el ventero
El ventero, aunque habitador del campo, no ha pasado generalmente sus primeros años en el campo, ni ha sido gañán ni hortelano, ni ayudado de un modo o de otro al cultivo de la tierra. Por lo regular, fue en su juventud soldado o contrabandista, esto es, hombre de armas; y si no nació con temperamento belicoso y bajo la influencia del planeta Marte, fue sin duda en sus años mozos, calesero, arriero o corredor de bestias, que el vulgo suele llamar chalán.
El Duque de Rivas, El Ventero, 1851

el viaje por la luna después del astronauta
- Tú sabes lo que le queda a Jacinto cuando le quitas el cinto?
Pues que se le caen los pantalones, respondo sin pensar.
- Tontín, me dice. Ja, eso es lo que le queda: Ja!!
 Esta es la locuaz andanada con la que se despacha a gusto Esteban, el ventero de la alborada decembrina, serrano, después de dar los malos buenos días mientras otro parroquiano, un poco más madrugador, ya se acurruca en la esquina opuesta de la barra, frotándose las manos. 
Cierto que diligente ya se había puesto a hacer mi café, tan pronto me ve aparecer por la puerta de la calle Compañía con mi gorro ruso y cargado con mi ordenador, cuando al volver del baño, que es lo primero que hago al verle la jeta, me lo encuentro ya servido en mi mesa de costumbre (el café) junto con el coprófilo periódico de la mañana. Dando la bona nueva, aparece la oveja negra en el rebaño del PP, Rato, como si las otras fueran inmaculadas.

Rato, quiero decir que pasa un rato
Tras esta primera andanada sin daños, Esteban está bien dispuesto para todas las siguientes que pudiera lanzar, pero ya no le doy pie a ello porque me siento mucho más aliviado después de bajarme los pantalones (no Jacinto del Ja) y ponerle un telegrama delicado a la In fanta Naranja. Sabe que este menda también tiene el gatillo rápido y la lengua afilada. Lo dejamos así.
Lo cierto es que Esteban siempre está a punto, al quite, con la escopeta cargada, dando conversación a diestro y siniestro, aunque ahora no tiene siniestro ya que el de la esquina dormita por momentos junto a su carajillo. Son las 8 horas y 4 minutos, 2 grados bajo cero.

Atento a Esteban
Luego, pasado un tiempo muy poco prudencial, ya lo tengo pegado a mi mesa para retirarme el servicio, es muy servicial, en exceso... Le estoy echando un vistazo a la prensa, más largo de lo que quisiera: me gusta la retranca gallega de Jabois y la lengua cirujana de Trueba, junior. Es que Esteban y yo estamos poniendo el ordenador a punto y me demuestra una pericia en esto extraordinaria:
- Échate pallá galán, que verás cómo se hacen las particiones para poder aislar ese cluster de los cojones que te está jodiendo el orto.
Es mucho más sutil el ventero, lo sé, pero lo estoy exagerando para la ocasión. Se saca de una petaca que porta al efecto, cual si fuera cartuchera de pistolas, un pen drive verde escogido entre los muchos y dice:
- Esto es como el bálsamo de Fierabrás, se mete en el momento del arranque, pisas el anterior y te pone al día el ubuntu. Pero antes salva todo, advierte.
En esto me demoro...
Esteban es ingeniero informático, no lo dudo. Yo hubiera estado toda la mañana petardeando con la máquina y él me lo reconduce en un plis-plas. Ni me entero, me la ha metido doblada, cabrón.
Hay más anécdotas de Esteban, esa misma tarde me lo encuentro por azar en el autobús urbano n. 11 que conduce a Buenos Aires (barrio) y me habla de la apps del móvil para anticipar el paso de los autobuses por sus paradas y no tener que esperar en ellas, pasando frío que te cagas en la capital charra, a principio de este año del señor de 2018.
Esteban, al parecer, es de familia de buhoneros choriceros de Candelario. No es belicoso pues me confesó que trampeo para no ir a la mili.
NOTA. Si el ventero no es de los choriceros lo hago, acudiendo a la regla de la vehemencia y en uso de la libertad creadora (sic)

jueves, 11 de enero de 2018

Una historia familiar, 1 o 2

Tamborilero a los 70 años en Sequeros
Rompiendo la lógica generacional él, mi padre, aprendió a tocar los instrumentos diez o acaso quince años más tarde que yo. Fue un efecto parasimpático provocado por el ocio jubilar, al tiempo de su regreso a tierra natal, Salamanca, de la que mayormente estuvo separado. Todo ello coincide en paralelo con mi para lela marcha de la misma tierra, aquella donde estudié alatamente, para cumplir luego servicios exteriores: primero rústico-postales en la Sierra y, más tarde, completados en el Norte y el Este. 

Infelizmente mi padre no perseveró lo suficiente con los instrumentos charros pero no le faltaron dotes porque tenía buen oído y gracia, que para este oficio es lo fundamental. Le atorraban mucho en casa y tenía que huir al pueblo, cosa que no le desagradaba en absoluto, para poder ensayar a gusto, con entera libertad, al tiempo que obraba otros ensayos en fogones desprovistos de tutela. Todo ello, más libertad. Con todo, a causa de la falta de esa necesaria continuidad que el oficio musical exige, se ve que acabó desilusionado con la gaita y arrumbando los bártulos al rincón de la bodega por la falta de los progresos que demandaba. Son los bártulos que yo no tardaría en arrebañar a vuelta de aquellos servicios mencionados. Desde entonces, han pasado teinta años, cuento con cuatro gaitas, dos tamboriles, castañuelas, sartenes sonajeras y una botella de anís para hacer carraca.

Como decía, cuando iba al pueblo mi padre se desfogaba mucho allí, tocando en sesiones impenitentes mirando a la Peña de Francia; allí amigos y vecinos le jaleaban con buena compañía de meriendas y bodegas, gratas compañías de amigos que van muriendo y que alternaba convenientemente con el sobrevalorado trabajo versallesco en el jardín de su casa de inmensos 70 metros cuadrados. Agropecuariamente hablando padre no pasó de infante, su mayor logro la plantación de un cedro que cumplió los cuarenta años y que ahora alcanza grandísimo porte.

Su tesón musical fue diríamos más enfocado a la cosa folclórica o etnomusical: tratando de recuperar o hacer acopio de tantas canciones tradicionales como populares que llegaban a su memoria o manos; transcripción de letras y música a partitura; confección de meritorios pregones y algunas ingeniosas coplas de cosecha propia, como la famosa y reconocida "oda al pedo" que no tendré ahora el mal gusto de referir pues estamos en la hora de comer. Siguiendo con la vena artística, palo fuerte de su personalidad, nuestro hombre también dio pávulo a otras aficiones tales como la canción coral o la participación en un grupo teatral aficionado. Todas actividades, hay que decir, en las que alcanzó más fuste y reconocimiento.

Su momento artistico estelar, sin embargo algo tardío, fue alcanzado con la destacada participación en la película de Basilio Martín Patino "Octavia" (2002) rodada integramente en Salamanca. Tras el éxito fulgurante en las pantallas, la canalla prensa del corazón se cebó con él al atribuirle una historia mendaz nada menos que con Penélope Cruz!! 40 años más joven que él, enamorada de sus ojitos rasgados y que nadie se molestó de desmentir; fake news, por cierto, que casí le cuesta su matrimonio en el momento en el que iba a cumplir las bodas de oro!!

Enlazando con Basilio (BMP) mi padre y éste eran de la misma generación, se conocían de la mocedad en la rancia Salamanca de posguerra, donde todos se conocían: debían ser de los mozos más espigados y románticos que paseaban sus penas por la ciudad tormesina. La película es un encargo que la ciudad hace a Basilio con motivo de la capitalidad cultural europea del mismo año.
(Para ver más información de la película y obra, clicar aquí.)
Aunque injustamente no saliera en los créditos, Patino concede a mi padre un papel más allá de figurante con boca. Con boca digo porque tiene papel y guión, hace precisamente de padre de la tonta del bote Antonia San Juan, y chupa de un primer plano excelente (como pocos he visto) en una cena familiar navideña mientras está hablando y comparte mesa con otro admirado artista, Jaume Sisa, que está medio borracho.  El periodista Javier Rioyo también aparece en la película haciendo un cameo.
Al cabo de esta fructífera colaboración BMP le regala el libreto inencontrable con su dedicatoria firmada de la película "Nueve cartas a Berta" (1966) también ambientada en Salamanca. Para mí, una de las mejores películas españolas de todos los tiempos, muy adelantada a su época ramplona. Octavia no vale gran cosa, aunque un segundo visionado, tras la muerte de ambos, me ha provocado una mejor opinión.
Hay obras, las menos, que ganan con el tiempo; la mayoría en cambio sucumbe a su paso.
Primer año triunfal. Soplagaitas a la edad de 4 añitos
Tetuán. Años 60. No sé quiénes son.
Ahora pasamos a otra historia.
Hubo una relación familiar con Marruecos. De los pueblos en general conservadores de Salamanca (Béjar no es Salamanca) salieron en estampida muchos mozos rebotados del arado que acabaron en los brazos del Duque de Ahumada o engrosando las filas del penoso ejército africanista en las primeras décadas del siglo XX. Carne de cañón, estos últimos, en las refriegas militares de Marruecos, estertores del colonialismo español. Mi abuelo Manuel (al que no conocí) fue uno de ellos y creo que probó bien el betún porque he visto una foto de los años 20 con él postrado en lo que parece un hospìtal de campaña. En cualquier caso volvió a la península en los años 30 después de varias campañas desastrosas contra los rifeños, ya con cierto grado ¿llegaría a sargento? y retirado a puesto administrativo en el archivo militar que terminaría siendo de la Guerra Civil tras la victoria franquista. Murió prematuramente, creo que en 1950. 

Hay una foto familiar ¿dónde cojones estará? en la que se le ve en un acto de exaltación nacional y religiosa (lo digo por la presencia de un prelado notorio) en la cruz del Campo de San Francisco junto a Miguel de Unamuno, a la sazón rector de la Universidad. Es tan propia la imagen de 1936 que no da lugar a ninguna duda: la guerra civil ha comenzado y Don Miguel muere a final de dicho año acosado por los que vencerían sin convencer lo mas mínimo. 

Como huérfano que es mi padre y en cumpliendo la edad propia de iniciar la universidad pudo beneficiarse de esos privilegios que los hijos de la milicia vencedores tienen, ingresa en algún internado de Valladolid y estudia Derecho y Magisterio, que culmina en Salamanca. Sus otros dos hermanos, por arriba y por abajo en edad, siguieron el camino del abuelo. Manuel, mi padrino, y Juan, el menor, conocido por Juanito.
Aquí lo dejo, de momento.

sábado, 6 de enero de 2018

Por qué la Navidad ortodoxa es la Epifanía católica

Hoy es Navidad para los ORTODOXOS

Ágil, grácil y custodiada procesión ortodoxa por la inhóspita calle Compañía en Salamanca en conmemoración de la Navidad, fieles al calendario juliano, como la sopa. No me digas que es Nikomedes su pastor rumano? En efecto, Ni me digas nicomedigas es su pastor! Corre que se las pela.

 EL TIEMPO Y LOS DÍAS
El tiempo no sabe que los hombres lo cuentan. El primer intento por un cómputo universal civil en el orbe conocido fue el de Julio César en el año 46 A.C. (de ahí lo de juliano) al que siguió la bula papal de Gregorio XII en 1582 (de ahí lo de gregoriano). Para ajustar al año trópico y en consecuencia al año litúrgico, cuya fecha fundamental es la Pascua de Resurrección "Xristó anesti. Alithos Anesti!* (el domingo siguiente al plenilunio posterior al equinocio de primavera en el hemisferio norte) hubo de adelantar 10 días el calendario. En consecuencia, suponemos que aplicando los "recortes" ese año realmente hubo 10 días menos. Por la cara. Ese adelanto se ha ido acumulando en relación con el calendario litúrgico ortodoxo, que ha seguido fiel al anterior calendario juliano a pesar de los decretos adoptados por los países de tradición ortodoxa en el siglo XX: Rusia, en 1918 y Grecia, el último, en 1923, adaptándose al moderno gregoriano que funcionaba en el resto de la Europa cristiana.
Cuento, 10 días más, en 1582. En 2012, 14 días más
Como curiosidad, la más famosa revolución, "La Revolución de Octubre", así llamada porque tuvo lugar el 25 de octubre de 1917, según el calendario vigente de la Rusia zarista, no fue tal, es decir, de octubre. ¡No hay ciudad ni aldea rusa que no tenga una calle dedicada a este fecha!. Los bolcheviques cambiaron de calendario al año siguiente y se quedaron sin octubre revolucionario. Hay que ver! se comieron 14 días de una tacada, pasándose a celebrar oficialmente desde entonces un inconsistente 7 noviembre. Así se entienden muchas cosas de aquel mundo ya casi fenecido, entre surreal e hiperealista. Así es cómo entiendo el motivo por el cual los bolcheviques recalcitrantes persisten en celebrar durante 2 semanas, que es el tiempo de desfase entre los dos calendarios.
-¡Los leninistas se apuntan a los dos calendarios! No se conforman con momificar a Lenin, que es como parar el tiempo. Y así les dura la fiesta más que San Fermín a los pamplonicas!
Gorbachov, esto es lo más impopular que hizo, plantó cara a la vodka (sin éxito) Siendo del Sur desconocía que esta bebida en sangre permite que los cuerpos resistan la congelación. Yeltsin se sumó a la fiesta, pues había sido bautizado secretamente inmerso en espirituoso por sus abuelos kulaks de Yekaterinburgo. No obstante Putin, el pobre Putin, es sencillamente abstemio.
*Cristo ha resucitado! A lo que respondemos: -¡En verdad ha resucitado!

jueves, 4 de enero de 2018

Skatological dream!

Skatological dream
Se produce la paradójica confluencia semántica del término Escatología.
Por una parte la preocupación por los excrementos y por otra el fin último de la vida o existencia humana, en su ánimo de trascendencia. Es curioso el caso, y queremos explicarlo aquí.

Excluyendo el sufijo común lógos (λόγος) que significa estudio, utilizado para las ciencias, provienen de la misma raíz:
1. Skatós (σκατός) ó Eskatá, que un griego rápidamente te dice que es ¡mierda! palabra que emplea a diario en su vocabulario coloquial, igual que hacemos nosotros cuando algo te sale mal. En consecuencia, escatología vendría a ser el estudio de los excrementos...

2.  Y Ésjatos (έσκχατοσ) que significa último, o sea, el destino último del hombre tras la muerte  cuando el cuerpo está ya destinado a su descomposición. El vértigo que te entra cuando todo se acaba. A no ser, claro, que te conviertas en adorable momia, como Vladimir Ilich Uliánov.

El amigo en pleno rapto leninista, con su permiso
Ambos significados confluyen por  mágica transcripción del griego a la misma palabra hecha ciencia: la Escatología

Pero seguimos sin dilucidar las cuestiones fundamentales: 
¿Cuál es el destino final del hombre, de nuestras almas y de la humanidad entera? ¿Qué será de nosotros cuando hayamos muerto?
Y queda claro que hay dos finales. El del cuerpo y el del alma. 
Un futuro con gusanos y otro sin gusanos, uno para el que no quiera creer y otro para el que quiera creer. Lo que nos da pie para un final abrupto y resolutivo:
Pues tiremos de la cadena.
¡Que pase el siguiente y que deje su presente!
Que viéndolo bien, el presente es un regalo. Y el regalo, la vida.
Por eso nos consuelan tanto la terrenal Escatología, la que nos asegura el campo abonado y fertiliza la tierra, como la sublime Escatología -la materia etérea de la Teología- dispuesta a echarnos un cable allí donde la biología marxista-leninista no llega ni puede llegar. Gracias Jesús Alonso por la iluminación de tu rapto: 
Más allá de la muerte y la descomposición de los cuerpos hay vida. Porque estás vivo ¿no, Jesús?

jueves, 28 de diciembre de 2017

Irredento destacamento

la pandilla de gañanes cosacos con el amigo cazador del capitán, atrás
El capitán geógrafo Mkrtchyan emprende nueva aventura solsticial por el confín de la raptada Europa. Al servicio del Zar se pone al frente de un destacamento de ucranios suicidas procedentes del Донецк (Donetsk) Su-Misión, pastorearlos. 
Estos cosacos del Don matan por el Самогон (samagón, el vodka casero de maíz) Y no pueden vivir sin el сало (salo, pronunciado sala, el tocino salado y pimentado) Una vez empiezan a beber ya no paran hasta caer en trance suicida y pueden cometer cualquier locura antes de se acabar... El capitán lo ha visto muchas veces, lo sabe pero no puede evitar el candor etílico. Los síntomas son engañosos al principio: tan pronto se adoran y se quieren eterna y jubilosamente, como de repente se abren el vientre como si tal cosa; con pasmo y fruición se contemplan el intestino fuera.


Cuando llega la pavorosa похмелье (pajmelia, la resaca) y con él el delirio, el capitán actúa con extrema frialdad: aprovecha el bendito momento de la comunión, cuando yerguen sus brazos como troncos para ensalzar la amistad imperecedera de los pueblos, algo por lo que ya han brindado cien veces. Sólo entonces se puede evitar la tragedia, es el momento de cantar, cantar fuerte y pavoroso, cantar al estilo pavarotti... Cantan por el Don y su vega dulce y sinuosa, cantan por la madre que los parió, por los caballos de la estepa, por la tierra negra y cencellada, por las mujeres de largas coletas, por el tomate llamado pomidor y sus variante pomidorchiki...



Camaradas gregarios y mercenarios del Bogatyr se alistan a las misiones mas duras y arriesgadas en la frontera. Y juran fidelidad a su capitán que saben que nunca les abandonará cuando levantan los brazos con sus copas. Trabajan, comen, duermen y beben juntos, las holganzas y aliviaderos no son permitidos. Son cosacos recalcitrantes y sólo necesitan un capitán amoroso que les cuide y protega de sí mismos.  Son estajanovistas y volverán, como el arriero yangües de sus buhonerías, a las tierras del Don apacible de Shólojov cargados con el botín: euros obtenidos en la foresta francesa.

Coyundarán con su Natacha, con su Lenochka o con su Svetochka... y al año siguiente habrá mas cosaquiitos, con su compulsiva y genética tendencia autodestructiva.
¡Menos mal que el capitán Mkrtchyán los cuida!

miércoles, 27 de diciembre de 2017

El nido esquinero de Valentín

nido esquinero
Valentín Ginés
Valentín Ginés nos convocó a un debate sobre sus dos primeros libros el 4 de setiembre de 2001 a las 7 de la tarde en la "Galería 99" de Hervás, del otro lado del puente de la Fuente Chiquita, el café-taller de Abderamón que ya no existe. Ahotra dispongo de los recuerdos en perspectiva con más de tres lustros a la espalda. Sería un martes cualquiera si no fuera porque una semana más tarde ocurrió el atentado de las Torres Gemelas, que él vaticinó de un modo extraño. 
Y lo hizo fiel a su estilo provocador, a través de una de sus notas, deslizadas por la rendija de la puerta en la calle Reconquista donde entonces residíamos. Nos tenía acostumbrados a sus notas crípticas:
Espero verte por allí para oír tu opinión, sea a favor, en contra o neutral (habrá caramelos para los pelotilleros) Dentro de una semana ya no habrá caramelos, ni se hablará de ellos.
Jo, qué tío, acertó! Y no se volvió a hablar de los caramelos. Las niñas eran muy pequeñas todavía. Él las llamaba ratitas, le gustaba hacerles rabiar. Durante ese verano, puntualmente como eran todas sus costumbres, cada mañana con la fresca el muy sinvergüenza instalaba en la calle peatonal su pequeño puesto bíblico compuesto por una caja de cartón inversa, porque la volvía del revés, a modo de mesa de campaña y mostrador; además, su silla playera de pinza y su mochila llena de libros. Trataba de vender ejemplares de sus dos primeras obras de terror entre los vecinos y turistas desprevenidos, atraídos por el imán de sujeto tan pintoresco y por el reclamo insuperable de alguna cajita de cerezas picota. A él le gustaba hacerse el loco, que le compadecieran y a fe que lo lograba:  
-Hervás, paseos, charlas y reflexiones- y -Hervás, la ternura del cerezo- eran sus dos prometedores títulos, como dos disparos certeros hacía el corazón del pueblo, a sus insignes personajes y a sus vivencias de cronista cargadas con toneladas de ironía destilada, ácida e irreverente...
Ambas obras autoeditadas por un sospechoso CEDI, acrónimo que no escondía el sospechoso "Centro de Diálogo" que él mismo regentaba, no era otra cosa que una burda tapadera, un envoltorio en el que se envolvía el primer gabinete psicológico amateur del pueblo, él no lo sabía o sí? qué importa. Después vendrían otros.
Tras sus dos primeros atentados escritos, como él mismo los definía, heraldos del talibanismo emocional todavía en estado puro,  vinieron otras dos invectivas más, de menor calibre:  Hervás, con los brazos abiertos (2002) más introspectiva, y la última, podemos concluir, la que sería su póstumo legado manuscrito, aún  inédito y reposante en manos albaceas que conozco...

Hemos dicho póstumo, si, porque lo damos por muerto y tuvo el buen gusto de no despedirse de los demás, los que le tratamos con prodigalidad y en algún momento, incluso, llegamos a quererle. Desapareció como el que se va a por pan y ya no vuelve, pero lo dejó todo para despedirse de verdad, en silencio y de forma muy preparada. Dejo caer el bulo y cundió el rumor  al cabo de unos meses de ausencia de que se fue a un viaje oriental (sin retorno) que tomó un barco ultramarino y que se plantó por el camino de la mar océana  a compartir sus sueños y pesadillas con sirenas y gorgonas.  
En realidad, Valentín lo había dejado todo mucho tiempo antes cuando se marchó de Madrid y su trabajo de altos vuelos, Iberia, para someterse él mismo, por propia voluntad, a su propio exterminio emocional. Lo hizo en cámara lenta por medio de la terrible penitencia krisnamurtiana, que llevó a sus últimas consecuencias. Sin embargo, en algún momento, me confesó que sus humanas fuerzas flaqueaban, pero ya no pudo tomar el camino de vuelta, un camino al que había dedicado tanto tiempo despejar. Era tan sensible, tan aristocrático, su conversación tan genuina e iconoclasta, que no podías por menos que quererle. ¡Qué tío, qué patricia cabeza tenía! Pero terco, terco como una mula.

La verdad es que nunca le faltó clientela a este gurú en su desenfrenada empresa mayeútica; ya fueran sus víctimas los desprevenidos paisanos o los forasteros despistados de esta villa singular del norte de Cáceres. Más que el diálogo que publicitaba en su CEDI lo que a él le gustaba de verdad era tirar de la lengua a los demás, llevarlos al frondoso jardín de las emociones donde enteramente se deleitaba. Aprecié un cierto sadismo en este tipo de prácticas. Pincharles incisivamente allí donde más dolía, extraerles a partir de preguntas, en apariencia ingenuas o inocentonas, la ponzoña y el resentimiento que acarreaban de un modo latente desde no sé sabe cuando. Era un maestro en esto, tiernamente insoportable. Con lo que no contaba era con el peso de su propio sufrimiento. Sufría como un bendito en soledad, no sufría porque le despreciaran, eso le importaba un pito. Le gustaba recibir visitas, llegó a apadrinar a algún pobre diablo, pero la prueba total de la convivencia consigo mismo era la más dura. Creo que se dio cuenta finalmente que le desbordaba.
Parece mentira, visto con tres lustros de distancia, cómo hasta su guarida los gentiles llegaban con tan sólo un risueño señuelo de unas letras pintadas por su mano en la parte baja de un muro de piedra, que previamente él había enjalbegado, en una esquina de "Las Esquinas Altas". Hoy, ya marchitas estas letras, aún se pueden apreciar los restos de cal de lo que fue un letrero reluciente. Todo esto era suficiente para conducir al caminante despistado que se dejaba llevar por la curiosidad siguiendo unas pistas dejadas cual juego infantil. Sucesivas flechas amarillas en piedras o en árboles del camino que desembocaba de repente en un callejón sin salida, donde se encontraba la casita del bosque en la que monásticamente vivía.
 

Así conocí a Valentín Ben Ginés el mismo primer día que llegué a Hervás un siete noviembre de 1996, y lo hice para quedarme una larga temporada, pues allí crié dos hijas.
El día anterior asistí a la sesión del cine-club hervasense. La película no podía ser otra: Dersu Uzalá, de la que conservo el cartel no sé dónde.

lunes, 25 de diciembre de 2017

Lecciones de heroísmo


Los hombres aman más su reputación que su vida.
Defienden más su yo que su existencia física. Es curioso. Pero no es virtud.
Es el fruto de un egoismo necio que les hace traición.
A veces algunos consiguen hacer pasar esto como si fuera amor a la justicia, cuando es mero culto a su narcisismo. 

Sólo algunos hombres hacen esto verdaderamente por amor a la justicia. 
Bonifacio Rivas Portal*

I
Como el sueño
del piloto órfico,
el sueño se apoderó
del dueño.

El dueño
te atravesó el alma
y no sabías nada
II  
Cada cosa que amas
terminas perdiéndola,
pero al final el amor
vuelve de una forma diferente.
No lo sabes todavía.
III
 Intentaste ver la realidad
desde un ángulo diferente
pero la realidad era la misma:
más ancha o mas larga,
pero terca, obstinada.
IV
Quizá conseguíste evitar algo
de lo que te disgustaba,
pero desde luego no todo:
topabas siempre
con los mismos inconvenientes de la vida.
Volvías a caer en las mismas trampas.

V
Cambiar de contexto no te sirve realmente si sigues preso del mismo sistema mental.
Para ir más lejos en la percepción de la realidad es necesario que renueves totalmente el espíritu.
VI

Nada de lo que haces es desinterasado, aunque lo parezca.
Si dedicas algún esfuerzo en justificar tus obras pretendes en el fondo explicar el interés que te impulsa. No confieses a no ser que te lo demanden.

VII
A pesar del dolor inequívoco que la vida tiene por costumbre regalarte, aún te restan malditas ganas para infringir castigo a todo aquello que creíste culposo que te lo causó. 
Tal es aquel resentimiento que el odio causa y que hace daño primero a su portador. O sea, A ti.
VIII
Supones que hay muchas cosas que no dependen de tí, que tendrían que fluir claras como el agua que pasa por ese puente congosto de la vida; sin embargo, la gran estupidez humana no deja de demostrar diligencia y habilidad en grado sumo para taponar o cerrar estas vías.
IX
No tengas fe en la historia aunque aprendas algo de ella, pero no pierdas la esperanza por este fogonazo que te traspasó. 


X
El hombre no vive porque crea en algo, sino porque no pierde la esperanza. 
El instinto de la vida lo protege, como cuida de cualquier animal
V. Shalámov 

*No es cierta la cita, quiero decir que no le corresponde a Boni, aunque se la haya endosado.

domingo, 24 de diciembre de 2017

Geopoética 31. El campo ruso


Expresión musical y poética extraordinaria del campo ruso. Insuperable. 
Jan Frenkel, músico compositor del tema y melodista genial. 
Como salta a la vista, Jan Frenkel no era ruso, era judío, hijo de Abraham, pero captó como nadie el alma rusa. No hace falta comprender la lengua de Pushkin para darse cuenta de este extremo. Murió en Riga, Letonia, en 1989, a tiempo de no darse cuenta de que la URSS se derrumbaba.
Yo me cago y me meo encima, y las lágrimas me rebosan en esta noche larga, mas que buena.
La letra es de Inna Goff, que tampoco era rusa, sino -adivínenlo- también hebrea, como Jan. Murió en 1991, justo a tiempo para no vivir el destrozo de la URSS causado por Yeltsin, Boris, chico de los Urales, borracho y sin escrúpulos, que este si era ruso ruso. 
Tengo la traducción en obras, quiero afinar mucho. En suma, una producción soviética cien por cien.

Поле, Русское поле... 

Светит луна 
Или падает снег
Счастьем и болью 
Связан с тобою, 
Нет, не забыть 
Тебя сердцу вовек. 

Русское поле, Русское поле... 

Сколько дорог 
Прошагать мне пришлось! 
Ты -- моя юность, 
Ты -- моя воля. 
То, что сбылось, 
То, что в жизни сбылось! 

Не сравнятся с тобой 
Ни леса, ни моря. 
Ты со мной, моё поле, 
Студит ветер висок. 

Здесь Отчизна моя, 
И скажу не тая:
"Здравствуй, Русское поле, 
Я твой тонкий колосок!" 

Поле, Русское поле... 

Пусть я давно 
Человек городской
Запах полыни, 
Вешние ливни 
Вдруг обожгут 
Меня прежней тоской. 

Русское поле, Русское поле... 

Я, как и ты, 
Ожиданьем живу
Верю молчанью, 
Как обещанью, 
Пасмурным днём 
Вижу я синеву! 

Не сравнятся с тобой 
Ни леса, ни моря. 
Ты со мной, моё поле, 
Студит ветер висок. 

Здесь Отчизна моя, 
И скажу не тая: 
"Здравствуй, Русское поле, 
Я твой тонкий колосок!" 

Поле, 
Русское поле...


Прекрасный методический материал для занятия в школе, лицее или университете на тему музыка, пение, Русская история, 20 век, русская литература, лирческий герой в русской культуре, патриотизм, любовь к родине, толерантность, основы православной культуры, Все права принадлежат правообладателям - создателям и собственникам этого произведения, и они неотъемлемы. Опубликовано только ради спасения и сохранения лучших произведений русской культуры. Авторский культурный и общественно-политический проект Александра Богданова «Обаятельная Россия» - «Духовная жизнь русских людей в России 20-го и 21 века» - пример того, как с помощью новых информационных технологий можно спасти, сохранить и объединить лучшие произведения, созданные в России, ради новой жизни этих прекрасных произведений в общей культуре нашего народа.

sábado, 23 de diciembre de 2017

Geopoesía 30. Un cesto perdido

Cestero de Villoruela. Salamanca, 21 de diciembre de 2017
Un cesto perdido
Algún día nos acordaremos
de la hora robada
que no nos concedimos:
la que dejamos caer 
en un cesto perdido.
Queremos que nos la devuelvan
en el próximo solsticio
en lo que se añade de día,
pero no lo conseguimos.
En aquel día reclamaremos
sin empacho y por partes,
esa hora perdida de vida, 
ese segundo añadido
que pasó por nuestra conciencia
sin gloria y sin aviso.
La reclamaremos 
para hacer lo que no hicimos,
para decir lo que no dijimos,
para sentir lo que no sentimos.
Debíamos haber amado algo
que se marchó en un suspiro.
Sentiremos entonces que la vida
fue un efímero impulso
del que no encontramos su sentido,
que todo, probablemente, 
pertenecía ya a otro mundo,
que estaba dentro de otra obra
que correspondía a otro ser.
Olvidamos a menudo
una parte considerable 
de todo aquel equipaje baldío
en la trastienda de una casa,
que por cierto se derrumbó.
Barrio chino de Salamanca. Una casa que se derrumbó

.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Manifiesto por la mala reputación



No se necesitan pruebas ciertas para arruinar una reputación. 
Es muy fácil hundir a un individuo díscolo, llamándole primero tocapelotas, luego antisistema, radical y finalmente terrorista o enemigo del Estado (en mayúscula, para distinguirlo de otros estados, sean liquidos, sólidos o gaseosos). El Estado es bruto por naturaleza y tratándose de brutos no existen expectativas prometedoras, de verdad que no, para que cambie.

Lo que llamamos las administraciones públicas son los brazos brutitos del Estado. Desde su origen, absolutista y autoritario, tienden a aislarse con soberbia soberana del pueblo o la ciudadanía y se convierten en cuerpos sólidos sin corazón y sin entrañas, piedras del castillo inexpugnable que se molestan cuando alguien viene a reclamarles cuentas del otro lado del foso, que es la ventanilla burocrática.

Desde la fundación del estado de derecho moderno estos bracitos se disfrazaron de virtud llamándose servidores del Estado (no del pueblo) pero ese mismo Estado se siguió reservando para sí el monopolio de la violencia (no legítima) y la autoridad suprema y, a menudo, se revuelve contra el pueblo cuando se ve correr peligro. Cuando el Estado viola los términos del contrato social, lo que sin duda ha ocurrido con múltiples pruebas, queda desautorizado y por tanto la obediencia a si debida cuestionada. 

La violencia, sabemos, es bruta por naturaleza, ejerza quién la ejerza; no gusta de corregirse y difícilmente tiene enmienda. La violencia se ejerce de muchas maneras, la fuerza no sólo es el músculo: es el poder, la capacidad de dominar, sea el hombre sobre la mujer o los agentes de la autoridad para imponer o hacer las leyes. Es necesario que haya leyes y Derecho, si no, no podríamos convivir. Pero la convivencia tiene que partir de la conciencia, no del miedo a las leyes o a la represión.

En la política no hay Perdón, sólo puede haber Dimisión, porque un servidor (lo que son) no puede ser servido ni loado por hacer lo que debe hacer. 
Prueben por favor a conjugar el verbo Dimitir, que es también un nombre griego, que proviene de la diosa de la Agricultura, por tanto de la domesticación.

Prueben a Dimitir.
Líbreme Dios del toro manso, que del toro bravo correré yo
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