lunes, 26 de febrero de 2018

Miedo a los idiotas

Uno de estos argentinos de izquierdas que todos conocemos me pasa una de esas sentencias definitivas, que decía algo así:
Solo debemos tener miedo de los idiotas, porque son muchos. Y como son tantos pueden elegir a nuestros gobernantes.
Y así es como la cagamos, por no saber hacer frente a los imbéciles. Siguiendo con la cosa uno ve que los gobernantes se acostumbran a tratar con idiotas, que es su público natural, lo que les mola. Son los que compran el producto, les gusta y se lo creen. Por eso nos tratan como nos tratan, porque les va bien y les damos poderosas razones para que sigan asi. Luego, claro, adulan al pueblo para dar valor a sus politicas con los tópicos que hemos escuchado muchas veces:
La inteligencia del pueblo, la fiesta democrática, patatín patatán.
El ciudadano sabe lo que quiere, no se deja manipular y cosas por el estilo.
Como digo, es para tener miedo. Los idiotas son invencibles.
Claro que nosotros no somos tan listos, porque lo aguantamos y no nos reproducimos. Nos despoblamos.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Estampa de tahur

El prestidigitador y el ratero. El Bosco
 En la fría mañana
del sol candente
el balcón amado
  mira al romano puente.
Los perros en despedida
también se miran,
los chinos hacen fotos posesas
al cristo justiciero, que da la espalda,
el Lazarillo de Tejares se tuerce de risa
no sin darle el mal paso al ciego que sisa.
El berraco, mientras, se muestra extraño
ante el pesado paso de Oriente.

Estaing, francia 2016


martes, 13 de febrero de 2018

#MeToo

Del espíritu gregario...
 Leo en la prensa el siguiente texto:
....El atracador apuñaló al cajero, Manuel Pérez, la víctima quedó tendida en el suelo...
Se nos hace muy simpático discernir ahora sobre esta ironía del género representado en el párvulo relato periodístico anterior: Cajero y víctima son la misma persona, Manuel. Como cajero (ocupación mayoritariamente femenina) el género es masculino y como víctima de apuñalamiento Manuel se convierte en femenino. Curioso caso de transgénero. Y nadie debe rasgarse las vestiduras por ello. No es para tanto. Este es el motivo por el que ahora viene otro caso, personal, en el que seré mas prolijo: 
No hace mucho tiempo asistí a un congreso internacional, no hace falta especificar los detalles, que irán surgiendo. Durante tres días grupos de distinta procedencia debaten y conviven en la misma instalación, un internado religioso de la sierra de Madrid.
Hay un ambiente de franca y honesta camaradería, absolutamente comprensible en un encuentro de tales características. En la tertulia informal de la noche previo a la retirada a las habitaciones me quedo charlando mientras fumamos aguantando el intenso frío del portal con un grupo de jóvenes franceses/as: situaciones diversas de aquí y de allá, por ejemplo la situación de los emigrantes en los pasos de Calais y estrecho de Gibraltar, etc.
Recuerdo los integrantes de la tertulia, excluyéndome: una pareja de (¡curioso!) cajeros en la cadena de hipermercados Lidl, él de origen italiano, ella de origen argelino; otros dos de Toulouse, uno de ellos de origen español, que hablaba bastante bien el español, de pelo largo; otro, trabajador social creo, de Lille, norte de Francia; y otras dos profesoras, una joven de Lorena y otra, algo mayor, de Lyon, que también hablaban algo de español.
¡Hasta mañana! de la forma más afable, nos despedimos.
Por la mañana al término del desayuno me vuelvo a encontrar con el mismo grupo, ampliado, en la mesa contigua. Les saludo con franca simpatía a casi todas las personas que conozco, de la manera que para mí es del todo natural. Es un saludo individual y público: estrechamiento de manos o besos en las mejillas. Reconozco que puede parecer atrevido por mi parte en el caso de los besos pero no percibo nada raro, les dejo con un luego nos vemos, vale. Bien, mi sorpresa (y mi bochorno) viene a continuación.
En el plenario siguiente, que trata sobre el machismo en el entorno laboral y sindical, una de las personas ponentes que se presenta a sí misma como veterana y creo que reconocida luchadora feminista (que debía estar sin duda presente en aquella mesa del desayuno y de cuya presencia no me había percatado, ni por tanto, tampoco saludado) no tiene el menor empacho en empezar su ponencia describiendo lo sucedido unos minutos antes en el comedor como un ejemplar suceso de acoso machista sufrido por una compañera la cual, por cierto, no había dicho nada al respecto, ni sabido reaccionar. Desde luego, tras la denuncia de la veterana protectora de la joven profesora, ésta ya no vuelve a mirarme ni a decirme mas nada.
No es una acusación personificada pero es obvio que se refería a mi actuación y con ello quería demostrar la oportuna solidaridad hacia la compañera, ejemplificada como mujer acosada. Miro al grupo aludido, sentado unas filas delante de mí y noto una mirada de soslayo acusatoria por parte de la chica de Lyon, que ya mencioné estuvo por la noche. Creo que ésta no había recibido la efusión de mi saludo en el efímero encuentro matinal; sí en cambio, además de los varones, la argelina y también la chica de Lorena, la cual ya hemos dicho no volvería a mirarme en el curso de la estancia, ni yo ya me atrevería a acercarme.
Me pregunto: ¿Es este el justo castigo en respuesta a mi gesto público de afecto? ¿soy yo el representante de ese macho enemigo, potencial o efectivo acosador? Me quedo fuera de juego, obstruido, durante toda la mañana y tardo en reaccionar. Me decido finalmente a comentárselo a dos compañeras españolas de la mesa de educación que había conocido en la jornada anterior:
-Oye Isabel, el acosador del que ha hablado la francesa a primera hora de la mañana era yo.
Lo hago con el convencimiento de encontrar algún tipo de consuelo y para contrastar la bondad, o no, de la idea que se me había ocurrido y paso a referirle. Responder a la denuncia pública, aunque fuera dirigida de modo anónimo, pero hecha con clara intención acusatoria y por tanto, por sentirme aludido en su denuncia. Quería, en suma, pedir la palabra en el siguiente plenario de la tarde para acusarme a mí mismo de ser ese anónimo, detestable y ejemplar acosador machista, que se sienta, desayuna y toma café con todos Vds. en los descansos, que hace chistes y habla con todos y fuma cigarrillos liados, que ese machista acosador era yo.
¡No, quillo! me dice la de Cai, se ríe, no e para tanto. ¡No hagas eso, por dió, que nos arruinas el congreso!
Tenía razón. No lo hice, pero me quedé con las ganas de responder del mismo modo en que fui acusado, en público, a un ataque que creí oportunista por ventajista, desproporcionado y algo frívolo.
Mi reflexión fue la siguiente: 
¿Cómo la defensa de una causa justa y admirable se convierte en una expresión deformada y exagerada del orgullo feminista? ¿Por qué las aspiraciones feministas pueden desembocar si se dejan llevar por una deriva ciega y maximalista en una caza de brujas? Sé que no son estas las fechas más apropiadas ante la inminencia de una huelga de carácter feminista el próximo ocho de marzo, pero no está mal que dediquemos un tiempo en algún momento a reflexionar todos y todas sobre ello.
Tenía verdaderas ganas de hacer esta confesión. Lo he hecho, me quedo mas tranquilo.
He aprendido que no debo mostrar tanta liberalidad y confianza a la hora de repartir mis afectos. Lo siento,  no volverá a ocurrir.

viernes, 9 de febrero de 2018

Así no podemos seguir 0. Crisis del sistema

Rich man, rich poor (sic)

Ya estoy convencido de que todo lo que nos concierne es puro negocio, impuro. Que más allá de las mercancías habituales relacionadas con objetos y servicios, todos los factores de producción que inciden en la economía, como la tierra, el trabajo o el capital son todo negocio, reducibles a eso. No Hay Nada que no lo sea, nada. Si existe es porque es negocio. Si no existe es porque no lo es.

¡El Capitalismo hace de todo negocio! Incluidas las personas. La salud y la muerte; la educación y la cultura; los cuidados y los descuidados; la seguridad y el orden; los polis y los ladrones; la beneficencia y las prisiones...

Ya nuestros propios pensamientos de forma involuntaria, casi voluntaria  o voluntaria abiertamente, a través de las putas redes sociales (nunca mejor a cuento lo de redes) son entero pasto del negocio de datos e información dominante. Reducidos a algoritmos y metadatos somos ya inscritos y evaluados: negocian con nosotros y nos controlan con ello. Y con los sentimientos ocurre otro tanto, como podemos ver en esos degradantes programas de explotación/ exhibición de sentimientos, bondades o truculencias en las TVs: todas.

Entonces, cuando no quede nada más nada explotable de nosotros entonces lo habremos perdido todo, de lo mucho común que teníamos no nos quedará nada. Y de lo íntimo propio, por supuesto, lo sabrán todo.

El nido prolífico de lo común fue clamorosamente vaciado, igual que el planeta, lo que algún día fue de todos ha sido expropiado de forma firme y meticulosa... De modo tal que solo nos queda la subversión ante la magnitud e impiedad del atraco perpetrado.

Nos la han metido doblada, muy doblada ¡Sí! Con mucho gusto y agradecidos parecen estar muchos. Nos permiten acceder a la propiedad pero sólo en términos de contento individual, algo que pueda ser comprado y vendido, cambiado como cromos, pero no en términos de bien público, que es lo que une y cimienta la comunidad.
Propiedad para favorecer y potenciar lo privado y privativo. Ampliar las desigualdades y miedos entre los que somos iguales y compañeros.

O sea, que procuremos afanarnos en la lucha por el tener, en lo competitivo en todos los órdenes, pero no, no en lo colaborativo, aquello que ayude a desenmascarar el fraude del sistema. Que vayamos con sus reglas tras la conquista del poder, tras la conquista del empleo por más mierdoso que este sea, tras nuestra pensión fetén, tras nuestra educación o sanidad privadas, etc. Que siga la explotación de los recursos, competitivos en el lenguaje y en todo lo simbólico. Todo convertirlo en capital, bien mercante.

El régimen llamado democrático, para consolarnos nuevamente, no es más que una representación burda e infantil del sistema que nos aliena como seres humanos y como ciudadanos ( seres en comunidad o comunión)

Ese sistema, aciertan ustedes, se llama capitalismo, capitalismo desbocado ya, descontrolado, enfermo y agónico, basado en la desigualdad y en la obsolescencia. Si algún día el capitalismo fue humano (cosa que dudo) porque el interés y la ganancia lo son, sin duda perdió su humanidad con este grito inclemente de la globalización...
El sistema nos conduce imparable no de forma ciega y cateta sino de un modo alevoso y premeditado, calculado, al colapso. Pero no a un colapso cualquiera sino a un colapso civilizatorio: el fin del antropoceno.

Las élites económico-financieras que gobiernan el sistema son metafísicamente extractivas, élites voraces que están educadas a aprovecharse del esfuerzo histórico de generaciones de hombres y mujeres trabajadoras de todo el mundo, gentes desgraciadas, muchas sin saberlo, que hemos perdido la conciencia de lo que fuimos como comunes e iguales porque nos ha penetrado el virus de la separación egopática del cuerpo social.

Ellos, las élites que nos conducen, son los ricos de toda la vida. Y más empoderados que nunca, de entre ellos los más ricos, los que están ganando la partida por goleada, la verdadera lucha de clases frente a los pobres que creían haber levantado alguna su voz. Los parias de la tierra que decía Marx que íbamos a ganar la historia vivimos hoy acomplejados, paralizados y adormecidos por el miedo o el afán de poseer.

¡Es una pena! Porque vivimos en una casa hermosa y capaz, pero nuestra civilización, finalmente, ha construido un mundo infame, enfermo y desigual.
ENGORDAR PARA MORIR

martes, 6 de febrero de 2018

El barón rampante en Perdigón

El barón rampante
El Perdigón
Si, si. Urdangarín.  Este chico promete.
Recorte de prensa (30/12/1997) de La Opinión de Zamora con orgullo enmarcado en la Bodega La Antigua en el pueblo de El Perdigón, no lejos de la capital donde Claudio Rodriguez componía sus versos y Agustín García Calvo localizaba su Manifiesto Antinacionalista.


A la derecha, escudo de perdigonés
El día de los santos inocentes el lechón se comió un cabrón, el cabrón no dijo nada. 
O bien digamos, el cabrón se dedicó a la mamandurria, lo que hizo con alevosa deleitación.
Ricas mollejas se jincó el guapo barón rampante.
Nos cuenta el cronista que fue, nada menos, el duque de Mallorca, mas yo creía que era tan sólo de la ciudad de Palma (le vi yo la la placa al lado de El Borne)
Pero no, tenía que ser toa la isla para él, el esbelto varón, el barón empalmado con la pelota en mano. 

Y aún hay mas. 
El dueño no creía verse digno ante tan ilustres visitantes.
Dice cronista que reaccionó con estupor. ¿Será que sería estupefacto, absorto, impresionado, incrédulo... ?
¿O se anticipaba visionario a los aires del atraco? 

Y de postre arroz con leche. 
Y el regalo del posado de la foto.
(Seguro que encima se fueron sin pagar, 
 un simpa de tahur handboléico)

          Y el tiempo vuela, en ese mismo mesón bodega.
    
 


  
Estampas tauromaquicas de Goya, azulejos enmarcados junto a Urdangarín  




jueves, 1 de febrero de 2018

Nikomedes el ubicuo. Imago, ergo sum

Joan Fontcuberta1. Nikomedes levita
Nikomedes el ubicuo

Ortopope dacio o makedacio
levitando con despacio, 
entre ikonos, Nikomedes,
ortodoxo imaginario!

Ermitaño helmántico,
vértigo apasionado,
líquido procesionario,
lácrimas y opidácios.

Ay! Nicomedes, nicomedes
Ni me comes ni me envedes.
Ni traguedias, ni comedias,
ni con medias, ni sin ellas...

No me digas Nicomedes,
ni mendades, ni mendigas,
Nicomedes, ni encomiendes,
ni maldigas, ni me enredes!!

No va a misa la campana, pero a todos llama


Por mucho que le di a la campana,
nadie acudió a mi llamada...


Negación de la ubicuidad, para distintos refraneros:

No se puede estar en misa y repicando


Sabido es que no se pueden hacer a un tiempo y con perfección dos cosas muy diferentes, por ser incompatibles la mayoría de las veces.





    Joan Fontcuberta2. Nikomedes, en rapto opiáceo



  1. Y en ruso: 
    На двух свадьбах сразу не танцуют
    (No se baila a la vez en dos bodas)
    Y en griego:
    Όποιος ανακατώνεται σε πολλά, λίγα βγάζει πέρα
    (Quien se mezcla en muchas cosas, poco saca adelante)
    Y ya puestos, en portugués:
    Quem toca o carrilhão não vai na procissão
    (El que toca el carillón no va a la procesión)
  2. El monje psilicótico dejó dicho que para el griego hay uno castellano,
    Hombre de muchos oficios pobre seguro.
    Y otros nuevos de su propia cosecha, 
    Más sabe de maitines la campana que el cura y el monaguillo.
    Y el anticlerical,
    De campanas arrebato, con los curas no me trato.
  3. En realidad para el griego es más propio el que estará en la mente de todos
    Quien mucho abarca poco aprieta. 
    Pero podíamos pasarnos así una semana, como Sancho.
    ...El que se pica ajos come
Joan Fontcuberta3. Nikomedes, en rapto transexual
Sobre Quién mucho abarca, poco aprieta

Alude a quien, al tratar de emprender varias cosas a un tiempo, no desempeña bien ninguna. También se aplica a la capacidad intelectual que, por estar dispersa en varios asuntos a la vez, no rinde como debiera y no avanza en ninguno.
За двумя зайцами погонишься - ни одного не поймаешь
(Si corres tras dos liebres, no cazarás ninguna)
Su correlato griego ya está escrito.
Αγιοσ Κοσμασ. Κολοβατα, Φοκιδα. 31/12/2011

La conjura de necios y torpes


¿Recogemos lo que sembramos?
-Claro. Si no sembramos no recogemos.
Pero ¿cómo podemos ir por la vida pensando que nos merecemos esto o aquello?
Craso error. No nos merecemos mucho mas de lo que tenemos.
Aunque no siempre tenemos lo que nos corresponde. Por el hecho de ser nos corresponde mucho: la vida. La vida no es valle de lágrimas, tampoco días de vino y rosas.
La ley del karma nos ayuda a comprender nuestro fin, no es una ley de castigo, es una ley de amor, recibir y dar. Ejercicio de mucha inteligencia.
Podemos decidir mucho sobre nosotros mismos. No importa equivocarse, si se aprende. Cuanto mas te equivocas, mas aprendes.

Estoy dispuesto a sufrir sin límite todo lo que me caiga, dispuesto a disfrutar a tope todo lo que me encuentre por el camino cuando estoy atento, pero en ese tránsito debo aprovechar la ocasión de hacer el aprendizaje que se me ofrece. Sé que no es una cosa personal, por la que me tenga que censurar continuamente o poner excusas para la inacción... Hacer, intentarlo, no tener miedo, acercarse al otro que soy yo. Eso creo que es bastante.
"El sufrimiento sólo es útil en la medida que nos empuja a hacer una toma de conciencia que no hubiéramos hecho sin él"
-Un pretexto para despertar, para ver la realidad con una nueva mirada, más desprendida, más desapegada, más amable...
¡¡ Pensar que otro puede salvarme es absolutamente ilusorio!! No creas en mesías ni salvadores.
Un trabajo de transformación interior requiere fuerza de voluntad.
Ah!! Hay que dejar definitivamente el miedo a un lado. Estar atento.

jueves, 25 de enero de 2018

Soneto de Diakoptó (antes viaje a Hélade)




En el golfo de Corinto
costa breve de Diakopto,
cumbres níveas derramadas

mar de fuentes del Parnaso.

Garganta melancólica
asoma heridas al paso.
Brotan helénicos cipreses
sublimes pueblos blancos,

abetos que son metálicos, 
olivos que son agrestes
abren caminos sensatos
  
por abanicos celestes,
entre viñedos vetustos 
son cautivos naranjos.
     Kalávrita, Pelopóneso. 2012

jueves, 18 de enero de 2018

Conversación con el Santorrostro

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Garranzo, sine copulo sine populo
 La viña devastada por los jabalíes*

El santorrostro, la común salamanquesa, no es originario de Salamanca como podría parecer sino, por saber científico magrebí, Tarentola Mauritánica. Otros nombres son saltarrostro, geko,dragó para catalanes y para Sanchez Dragó, el macho celtibérico por antonomasia. Santorrostro , su nombre mas certero, es un ser realmente admirable por su porte sáurico, su plena indolencia, su magia contemplativa, cuasisagrada diría yo. Hijo de cueva nigromante, audaz escalador, reptil dotado de pies ventosa, portento de natura. Capaz de burlarse de la gravedad se encarama en el rincón más obtuso de la casa, del muro, del alero, del árbol. Te observa plácido con sus ojos camaleónicos: es el príncipe de la noche, sin dudarlo. 

Le veo sesteando por las paredes que fueron recalentadas por el sol inclemente de la jornada, se regocija como un animal vicioso que ha sobrevivido a todas las plagas de la Tierra, incluída la del hombre. Noctámbulo impenitente, escondido del Sol en los más íntimos recovecos, aunque no de su calor amado, se encomienda por la noche a las estrellas fulgurantes a las que adora. Veo como se dirige de tú a tú a la luna: sus misteriosos aullidos apenas audibles, de frecuencia isocrónica mientras copula. Buda sáurico asaz tranquilo, impasible su paseo triunfal, claro ejemplo de la sagacidad y poderío de su raza.
¿No han reparado ustedes en la chulería cínica de este increíble animal?
Creo que le echaré de menos cuando el invierno le aletargue y nos prive de su bondadosa compañía nocturna. Diría que es una reliquia de la era prediluviana o mercurial, anterior al nacimiento de los dioses caídos, anterior a los hombres capullos colonizadores, a las ortigas que pueblan los despoblados, a todo aquello conocido después de los insectos de los pantanos.
Pasábamos así noche insomne, penetrados por lírica de soledad deseada en deshabitado pueblo de Garranzo. Las avispas habituales me habían picado con ganas locas en el cordel de ganados al tocarcon mi cayado involuntario un nido terrero. A pesar del barro ungido con pis la pierna se me inchó bastante por la noche: ardía. Híce pues algunas conjeturas:
Esta que mira si es criatura iluminada, no tiene que mearse encima como he tenido que hacer yo para aplacar el ardor con barro. Ha llegado a ser un YO completo que no se mea encima, ni se caga.Todo es gozar para ella.

- Yo soy el santorrostro, me replica, y tú te callas.

Vengo a conocer lo que os conviene a los hombres, lo que os aflige, viéndoos tan afanosos con vuestro inútil bregar, revolcándoos en fango estéril. ¡Qué pena me dais!...
A lo lejos se atisban otros pueblos, otras pasiones, lucecitas que parapadean ansiosas ¡qué graciosos y ridículos los pueblos parecen! Algunos deben estar en fiestas ferragostanas, se lanza algún cohete del que nos llega resplandor antes que ruido. Cohetes como el que a Modesto el alguacil le llevó la mano. Mano fugitiva que quiso alzcanzar estrella fugaz y no tuvo mas que volver vacía a la Tierra. Mano vacía sin conseguir nada de nada; plantose encima de una encina a descansar dándole de comer a los cuervos.
Somos tan terrestres, somos tan celestes.
Miro desde nuestro pueblo “Alzado de la ruina” como dijo aquel poeta maldito, Aníbal Núñez, poco antes de morir... -Los poetas no se suicidan tan solo porque les refuten un dato. ¡Es de creer que lo hacen por algo mas!

Salamanquesa, santorrostro, geko o dragó ¿Tú que dices?
La pasión por la verdad, en verdad, es un ejercicio hiperestésico, una ironía del destino que coloca al hombre temblando debajo de una bóveda inmensa que le fagocita por partes, primero la mano, el corazón, luego el resto de pasiones, el sueño... Engullido finalmente por la tierra de la que emergió. 

           Por fin nos pregunta este santorrostro:
-¿Quién eres tú, bípedo insalubre que tanto quieres saber?
-¿Y para qué saber tanto? No hay nada que saber.
¿Queremos ser visibles o permanecer en la invisibilidad? ¿Destacar o pasar de puntillas por el mundo? ¿Rebeldes o normales? Desde luego podrían ser las cosas más sencillas de lo que son, al menos mas pacíficas, pero no, no, Marx no leyó a Holderlin, Holderlin no leyó a Marx, Marx declaró la guerra a Bakunin... Y ninguno conoció la virtud de la realidad del Presente, soñaban con futuro redentor. Me pregunto:

¿Cómo podemos conformarnos como seres gregarios desde profunda soledad? ¡Soledad, criatura primorosa que no sabe que es hermosa!
Uno creía que se podía cambiar el mundo, hasta luchaba y dejaba la vida por ello; el otro, que había que cambiar al hombre, sin mirarse a sí mismo.
¿Pero quién pensaba que la verdad NO era NADA de esto?

Fracasó el mundo, fracasó el hombre. ¿Fracasaron los dos?

El optimista como sabemos está muy mal informado; el pesimista, como dijo Saramago, es el único interesado en cambiar el mundo, porque los anteriores están encantados con lo que hay. ¡¡Pero si ni siquiera te ves el culo, tú no puedes cambiar nada!! Ciorán lo resumió mejor que nadie:

“El hecho de que la vida no tenga ningún sentido es una razón para vivir, la única, en realidad” 



17 de enero de 2018. Tercera versión

1 de abril de 2016,. Segunda versión

*Apareció con este título en Ambroz Información, agosto de 2011

(cuando MM faltó a su cita)

lunes, 15 de enero de 2018

Mi querida enfermera

Oposiciones del SES, mas de 1300 plazas
Diremos que se llama Elvira nuestra protagonista, no quiero arruinar ninguna reputación, con lo fácil que es! Empezaremos diciendo que es una petarda, mas es una buena profesional, así me lo parece. Elvira es muy buena y simpática con los galenos, empática y maternal con los usuarios. Sin embargo, con embargo, percibo que sin darse cuenta es bastante clasista, está educada en buena casa.
En cuanto coge hebra no deja de rajar al primer resquicio del asueto en el trabajo. Pero su momento estelar es, sin duda, cuando llega la hora del papeo en el piso de solteros que es el PAC (Puntos de Atención Continuada) Lo que hace más agradables y sabrosas sus guardias. Entonces Elvira se convierte en una consumada maestra de las ceremonias gastronómicas del equipo. Cocina de puta madre y trae de su casa delicatessen al PAC. Es muy liberal y esto le hace ser adorable por todos, que lógicamente atienden su rollo particular mientras comen los excelsos platos que prepara. Yo también, lo confieso, en un par de ocasiones.

Si hay película buena, hoy la saga de El Padrino toca, es preferible renunciar directamente a cualquier esperanza de poder verla. Así que me retiro a escribir esta entrada con un poco de resentimiento. ¡Con las ganas que tenía de ver a Don Vito!

Es normal que cuando está Elvira se aprecie un fuerte aumento del stock de tarrinas precocinadas inundando el frigorífico del PAC, todas dispuestas a caducar de inmediato, si no son consumidas antes. A mi me duele este derroche de comida (siempre me ha dolido el derroche alimentario) y busco una salida urgente a tal stock ya que estamos en urgencias y me parece inapropiado tirar la comida: es mala praxis y peor ejemplo. Por imperativo de los recortes, el SES (Servicio Extremeño de Salud) va a eliminar este catering en breve, del mismo modo que deciden terminar con nuestra prolífica y celosa relación, la de los celadores sanitarios con los pacientes impacientes, fuente inagotable de salud y de buen humor, como he querido transmitir...

Voy al trabajo confiado en volver a casa sin hambre porque siempre hay posibilidad de pillar cacho y llenar el buche. Ando  rebuscando, sin complejo alguno por parecer un barbado indigente (que es lo que soy) en el stockaje del frigorífico. No digo que sea para los perros, como se suele decir para evitar la vergüenza, sino que es declaradamente para mí estómago, como si eso tuviera que ser una deshonra. Pero, eso sí! que no se me ocurra echar el guante a una tarrina que no haya caducado; si es caduca entonces no importa. El médico no puede comer caducados, el celador sí, tiene el estómago adaptado. El otro día, fue la segunda vez que me ocurrió, me pasé de listo, me comí la cena de los facultativos ¡por todo el morro, oiga! como si fuera un carpanta con hambre atrasada. Era un día que no estaba Elvira, claro! Voy a contarlo, puesto que también debo ser yo blanco de mi propia burla y chanza, que no solo de la infamia ajena vive el hombre.

sueño con tarrinas, sueño de tarrinas
El equipo había salido a una urgencia a Baños, se retrasaban, me encontraba muy solito, me apretó severamente la gazuza y...  una cosa llevó a la otra. Así que ¡zas! con determitación, sin nocturnidad y con grande alevosía pude efectuar uno de mis temidos golpes de mano al frigorífico del PAC. ¡Ah, necio de mí! me equivoqué fatalmente en la lectura de los códigos de las tarrinas y me zampé dos sopas de pescado, dos, y 2 cremas de calabacín, 2. Estaban Co-Jo-Nu-Das.
Me cegó la gula, lo reconozco, y el no llevar las gafas de cerca puestas. El enfado del equipo estaba muy justificado y sabido es que ante justas quejas, no queda ya sino agachar las orejas. Así lo hice, muy contrito me excusé del modo en que lo hizo el rey borbón cuando se fue a cazar el elefante blanco con una golfilla alemana:
-Lo siento mucho, no volverá a ocurrir, acerté a balbucear.
Si a él le valió, que tiene la más alta y duradera magistratura del Estado ¡¡Por qué no me va valer a mí, indigno de mí, que estoy de paso por aquí!! Aunque nos habían prometido la temporalidad de un año en el PAC (a los que sacamos la plaza) vemos que a esta mi humilde magistratura le quedan tan sólo tres o cuatro atracos más, no más.
Volvamos a Elvira, nuestra barbie, pues rubia y bien parecida es. Seguro que tiene una colección de estas muñequitas en casa.
Su incontinencia verbal incluye la comunicación telefónica, insufrible, lo que me obliga a convertirme en su telefonista personal cuando le llama su ensalzado marido, otro profesional de la LSD, macho alfa de la familia SES que le puede llamar un buen puñado de veces a lo largo de la jornada para informarle de gilipolleces varias o preguntarle por cada movimiento que realiza. Habla con absoluta naturalidad e indiscreción tanto de su vida privada como de la mundana (sin saber distinguir ambas) aunque supongo que ella cree que es admirable todo lo que hace para todos los que la escuchan. Debe resultar muy chic en otros contextos pero aquí en un PAC resulta claramente patético.

Ignora o prefiere ignorar lo insoportable que es escuchar su proclamada comodidad material cuando hay tanta gente, incluso a su alrededor, que no viven en ese mundo de opulencia, dispendio y maravillas, o que en cuatro días iremos a la puta calle los celadores, cosa que no le interesa lo más mínimo, aunque se acordará cuando oiga la llamada intempestiva a las tres de la madrugada y le toque a ella abrir la puerta a los pacientes, recibirlos, calmarlos, registrarlos, limpiar potas y otras basurillas. En fin.

¡Por Dios! me digo, ¿pero no se da cuenta ella? Que alguien le tape la boca con una de las salchichas criollas que ha traído o sea al menos tan audaz como para conducir la conversación a otro derrotero que no sea el consabido yo-yo, el mi-me, el conmigo, el tengo, el  voy o el vengo, el me cago o el me meo. Escuchando a Elvira parece que todo en la vida es bonito y perfecto. Un mundo de maravillas y de sabrosas comidas.

Bajé la bandera el segundo día, reconozco que fui poco tolerante. Me aburrí pronto de sus recurrentes viajes a ultramar, ya fueran de vuelta o proyectados, a Londres, a París, a Santander, a Sevilla o a las playas de Cádiz de junio a setiembre. De sus mariscadas y fiestorras con sus amigos desconocidos, que consigue que dejen de serlo para convertirlos en populares merced a sus prolijas explicaciones, nunca demandadas. De sus compras de boutique o de otros productos de semilujo en Cáceres o Madrid. De su familia tan común y tan corriente. De las Ferias de vanidades que ahora llegan a su pseudo capital provinciana, que es Plasencia. Exhibición insulsa de una holgada vida regalada sin el menor interés ni ejemplaridad para nadie. Eso al menos, creo yo.
Lo siento Elvira, no hay nada personal en este ataque furibundo, es un ataque a todo lo que representas con tanto orgullo inconsciente y frivolidad sub-normal. Para compensar este mi atrevimiento, en tu favor he de confesar que te lo curras, que te lo ganas bien ganao y que te lo gastas bien gastao, como te apetece, y que haces muy bien. Ójala fueramos todos tan currantes.
Nunca le he visto un gesto de perrería ni de mala leche con sus enfermos, como tienen otros sanitarios parafascistas que hacen su trabajo sin honor ni compasión alguna. A cambio sus quejas son permanentes de todo lo que acontece, gente que no ejercita la más mínima empatía, que se creen endiosados matasanos de intereconomía digital, que sólo esperan reverencias y pleitesía de la concurrencia y alguna caja de cerezas en su temporada por parte de los pacientes. Finalmente me pregunto:
¿Pero tiene algo esta chica que se reserve para sí, algo que no comparta con los demás en esta inercia cotidiana de las guardias?
Siempre hay alguna trastienda en las personas de verbo incontinente, pero en su caso cuesta descubrirlo. Incluso deja caer como el que no quiere la cosa la satisfacción de que goza en el terreno sexual, eficacia que es debida a la pericia de sus marido cirujano con el estilete de matar. Tiene la voz cascada de tanto cascar y se excita de tanto hacerlo, con demasiada fruición. Me la puedo imaginar con ese estilete clavado pidiendo misericordia. Efecto evidente de la verborragia.

Hoy se empeña en que hay que ver las fotos de su último viaje, boda o sarao. Además, está la mar de contenta porque va a ser licenciada ¡Licenciada de cuatro años! grado le llaman, elevando el rango de la nurselería diplomada. Podrá ya hacer informes, prescribir recetas  y estampar como los galenos su firma con el indeleble sello de la ciencia. Podemos ya anticipar esta dicha, imaginarla, vislumbrarla con un florido pato a la naranja ante la mesa. Lo conseguirá y se lo merecerá. Quizá entonces muestre sin querer esa trastienda escondida, se nos emborrachará de forma inocente y dejará de ensalzar de una puta vez a su marido, para darse cuenta de una puta vez que ella vale por sí misma, que ella vale mucho, mucho mas que su marido el de pelo engominado.

Para terminar. Supongo que nuestra enfermera preferida es un ejemplo modélico del ascensor social en el mundo ultracorporativo de la sanidad ALFA. Fue capaz de seducir a su marido, de los Sanchez Ocaña (real pero ficticio) de toda la vida, que seguramente le pondrá los cuernos del venado cuando se va de montería monfragüeña o safari africano sin pestañear, como el monarca. En su caso, nadie podrá decir que haya habido codazos, pisotones o malos gestos por todo lo que ha logrado. Logrado con esfuerzo y con amor.

Sí habrá que decir que hubo abundancia de espárragos, criadillas, ilustradas ensaladillas, gordillas, pil-piles, tostones, calderetas, enmarinados, trufas, etc. Y no sigo, porque me vuelve la gazuza y me pongo malo de verdad.
Esta chica, con franqueza, vale mucho!