Si el sabio calla, malo es. Si es el necio el que aplaude, peor.
Todos queremos ser otra persona que no somos.
Es penoso este deseo porque causa sufrimiento al portador y demuestra la perpetua inconformidad con lo que somos: no estamos a gusto con nosotros, nuestra propia compañía es cansina o es un reflejo de lo que no queremos ser. No hay más remedio que acudir a la impostura.
También es cierto que en esos momentos en los que nos aburrimos de nosotros mismos, el ego patético busca falsos amigos para perderse en una identidad gregaria o colectiva que lo abrigue y que lo exculpe.
Lo cierto es que nos pasamos toda una vida luchando contra nosotros y no acabamos de dilucidar quién realmente somos. Nos lo tienen que decir los demás.
Привет Лукас извини что не перезвонила... работаю по ночам в госпитале Сантисима Тринидад. Если у тебя получится можем встретиться утром когда я заканчиваю работу-это около 10:00- я тебе передам сало!!!!
Pero tu mientras tanto toca, estás harto que te digan que no eres normal. Al fin y al cabo no cumples la norma.
El complejo de normalidad es el paradigma del convencionalismo. Ad libitum es el germen del fascismo...
Ян Френкель, Jan Frenkel canta Zhurabli, Журавли* 1973
Автор текста: Расул Гамзатов, Rasul Gamzatov
Композитор: Ян Френкель, Jan Frenkel
(y mi precaria traducción)
Мне кажется поpою, что солдаты A veces me parece que los soldados С кpовавых не пpишедшие полей, no volvieron de los campos de batalla,
Hе в землю нашy полегли когда-то, que no fueron nunca enterrados... А пpевpатились в белых жypавлей. y se convirtieron en blancas grullas
Они до сей поpы с вpемён тех дальних Que todavía desde aquellos tiempos** Летят и подают нам голоса. siguen volando y nos llaman a nosotros
Hе потомy ль так часто и печально ¿Será por eso que nos quedamos
Мы замолкаем, глядя в небеса? tan tristes y callados mirando al cielo?
Летит, летит по небy клин yсталый, Vuela y vuela la bandada sin descanso,
Летит в тyмане на исходе дня vuela en la niebla hasta que se acaba el día
И в том стpою есть пpомежyток малый ¿En la formación queda libre un hueco
Быть может, это место для меня? y acaso sea este el destinado para mi?
Hастанет день, и с жypавлиной стаей Llegará el día en el que yo también volaré Я поплывy в такой же сизой мгле, en la neblina gris con la bandada de grullas.
Из-под небес по-птичьи окликая Mi voz estará en el cielo con las aves
Всех вас, кого оставил на земле. y cantaré para los que se quedan en la tierra
Мне кажется поpою, что солдаты A veces me parece que los soldados
С кpовавых не пpишедшие полей, no volvieron de los campos de batalla
Hе в землю нашy полегли когда-то, que no fueron nunca enterrados...
А пpевpатились в белых жypавлей. y se convirtieron en blancas grullas
*Una de las canciones más hermosas que conozco. Eso sí, triste.
**Son los tiempos de la gran guerra patria. Para nosotros la II° guerra mundial, muchos no volvieron
"Soy yo, soy yo, tan cargado de imágenes que me da vértigo, soy yo. Siento que mi vida se está convirtiendo en una película. Sí, lo malo es que ya la he visto
y no me gusta esta película ..."
Lo anterior no se refiere estrictamente al video que viene a continuación, que es una descripción contextual de un paisaje sentimental en la Sierra de Francia.
Mis primeros recuerdos de este monte, no lo cuento en el video, es cuando con otros niños que veníamos de veraneo, o sea de estancias de tres meses; digo veníamos a cazar lagartos. Estaba plagado de estos reptiles ocelados, también había bastardos bien hermosos y entonces lo que pastaban eran ovejas, luego vinieron las vacas y luego los fuegos y el matorral. La encina era muy chiquita y el manantial se rebosaba y las ovejas venían a beber, no había una zarza en el contorno y podías bajar con facilidad por la umbría hasta llegar al charco Labrao, un pequeño paraíso donde nos bañabamos en porretas. Hoy no hay quien cruce por ahí sin enzarzarse.
Yo era niño de ciudad que no tenía ni puta idea de campo o empezaba a tener entonces de un modo ilusionado. Mis acompañantes eran unos golfillos de Mondragón, donde habían marchado sus padres unos años antes, en la década de los 60, cuando la grana de la emigración, bien harta de los jornales de misería en Sequeros. Ellos estaban acostumbrados a trotar por los montes vascos que tenían a la puerta de sus casas y a las aventuras indudables que se prodigaban por los caseríos aledaños, maquetos que espabilaron rápido en aquellos años de plomo posteriores, años 70 y 80... Yo recuerdo que Santi se cagaba en Dios con una gracia verosimil, cosa que yo no había escuchado en la vida, y que tenía una pericia espectacular para pillar a los lagartos; luego les atravesaba con el alambre. Henri, su hermano, era más jóven y lo que le gustaban eran los fueguitos y las navajas. Yo era un pringao con los ojos abiertos como platos, tratando de aprender lo que podía. Creo que también venía Manuel Jesús, el hijo pequeño del panadero que acabó instalado en Donostia. Sí, estaba él, porque alguna vez merendamos perrunillas...
A veces subíamos aguas arriba del charco Labrao y llegabamos a Arroyomuerto, triste nombre para un pueblo que acabó cambiándose de nombre. Por allí pasabamos por la tasca que era el teleclub y nos encontrabamos invariablemente con el que llamaban "el Minuto" borracho impenitente que acabó suicidándose colgado de un árbol. Otras bajabamos por estas mismas aguas hasta el charco de la Cruz, que ya era de Villanueva del Conde. Cada pueblo tenía su charco para bañarse. La virtud de este último charco es que contaba con una tasca campera muy animada, jugaban a las cartas con el meyba y merendero donde asaban carne los que venían de vacaciones con dinero. Desde allí volvíamos a Sequeros por el camino de Mojazapatos hasta llegar al Barrero y la plaza de toros.
Cada pueblo emigraba al mismo lugar en el norte o el extranjero, se atraían unos a otros. Los de Sequeros Mondragón o Burdeos, los de Arroyomuerto Durango o Eibar, los de San Martín Barakaldo, los de Villanueva Suiza... Pasaron los años y el monte de El Pendón se convirtió en mi lugar preferido de evasión y lectura. Allí me leí, que recuerde, La Celestina, El Lazarillo y La Regenta, años ya de instituto.
(....)
Sono io, sono io, caricato di immagini
che mi dan le vertigini, sono io.
Sento la mia vita che sta diventando un film,
sí, ma l'ho giá visto e non mi piace questo film...
C'era musica e pianto e lui diceva: É colpa mia!
c'era sogno e possesso e lei diceva: É colpa tua!
Voglio, gli indiani, non voglio l'amor!
Ha parlato lui prima e adesso lei parla per due
io non sono una cima, forse síii, parole sue.
Voglio gli indiani, non voglio l'amor!!
Che peccato che non mi ami, che peccato peró,
stanno lé mani nelle mani, senza dire di no
parli tu, parlo io, trascinando per la cittá
le parole del cinema, parlo io.
parla tu,parla tu, tanto io mi nascondo qui,
in un sandwch della reclam, parlo io,
la domanda é rosso fuoco e la risposta é blu,
la domanda é rosso fuoco e la risposta é blu.
Hablando de toros con un maestro en el arte de C{uchares -Rom{an, el niño de Las Casas- versado tambi{en la teor{ia econ{omica de Keynes...
Es cierto lo que dice de la realidad brit{anica, pero la española no es mejor, mas bien peor, puesto que nuestros j{ovenes cualificados no se ir{ian a Londres a fregar platos para vivir peor. El sistema keynesiano de posguerra se fue al garete por la propia deriva del capitalismo neoliberal. El ascensor social de Keynes es ahora un descensor, un descensor muy r{apido. Nunca he entendido por qu{e hemos sido tan optimistas con este invento que evita las escaleras y solo lo invoca en la funci{on de subida.
Nuestro
sistema económico no pretendía suprimir la movilidad social de la clase
trabajadora, pero lo ha hechoEsta posibilidad es ahora tan lejana que
hasta las promesas laboristas a la clase trabajadora de posguerra
parecen prácticamente…
Podr{ia decir m{as y señalarme como vivo ejemplo, para no tirar la piedra mucho m{as lejos. Mis padres, con su esfuerzo, alcanzaron una alta cualificaci{on y creo que fueron ¨premiados¨ por ello: subieron en el ascensor. Este menda, con su esfuerzo, pero partiendo de posiciones mas ventajosas que otros cuyos padres no hab{ian alcanzado esa alta cualificaci{on, no ha hecho m{as que descender por ese ascensor virtuoso que condena al subempleo y la precariedad. Y que creo que ya va por dos generaciones. Ser{a por la falta de pericia en el mercado laboral de las legiones deformadas o porque el mercado laboral as{i lo establece para los uniformados. Prefiero Portugal
En marzo y abril comenzó la abuela de nuevo con sus fiebres y sus tareas, y en mayo, las botas del abuelo volvieron a las arcas. Alfanhuí se calzó las alpargatas de caminante y partió sus dineros con la abuela:
–¡Adiós, abuela Ramona!
Alfanhuí tenía ahora el verano y el camino delante de sus ojos y pasó las montañas hacia el norte, a Castilla otra vez. Los caminos estaban poblados de pájaros y de caminantes. De los primeros segadores que bajaban del norte, a las cebadas tempranas; de carros de bueyes o de mulos, que paraban en los mesones de la carretera con sus cargas de carbón de encina o de alcornoque. Y esto ya lo decía un cantar:
Salamanca la blanca, ¿quién te mantiene?, cuatro carboneritos que van y vienen.
Los carboneros eran tímidos y cortos para contestar, y por andar con lo negro y porque nadie les robaba la mercancía, se sentían menos que ningún hombre. Formaban en los mesones su grupo oscuro en un rincón, o si había otros caminantes, se salían al sereno a fumar y a mirar la luna sobre la carretera. Las mesoneras echaban el vino con desprecio, porque en el verano todos los pobretones andan sueltos por los caminos. Tampoco los segadores eran gran cosa para las mesoneras, aunque venían de más lejos. Toda era gente dura que no pedía más que vino y pagaba lo justo y traía los huesos hechos a no pedir camas ni melindres.
Rafael Sanchez Ferlosio junto a Carmen Martín Gaite
Muy interesante es la aportación que hace Rafael en su Alfanhuí a la vida del mundo rural cuyos rasgos apenas ya palpamos si no es a través del folklore y la imaginación del camino. La charrada nos sigue dejando estupefactos.
Aprovecho el episodio de carboneros, carros y recuas para enmarcar este cantar (apocrifado por mi padre) himno claro de la charrería en el trajín y el polvo que el camino lleva.
Todo aquello pertenece a un mundo que ya perdimos, el trasiego de personas, animales y mercancías. Todo aquello que abrieron los caminos al mundo nos parece muy digno y venturado. Creo firmemente que es así desde la noche de los tiempos, no solamente los históricos. El camino civilizó, amplió los horizontes, hizo humano el paisaje.
Me interesa en particular la localización aludida (ténuemente aludida pero reconocida) la que que atraviesa las montañas y que serían aquellas -no puede ser otras- que las que separan Salamanca y la Alta Extremadura. La Sierra de Gata y El Rebollar.